Cuestión Personal


Titulo: Cuestión Personal
Autor: Lorena
E-mail: mgag0010@enebro.pntic.mec.es 
Spoilers: Toda la serie, sobre todo Christmas Carol y Emily.
Sumary: Mulder descubre la verdad sobre lo que le sucedió a Emily y le 
da una salida a Scully.
Disclaimer estos personajes no me pertenecen (más quisiera yo) son
propiedad de la Fox, GA, DD Y por supuesto, al cerebro superdotado de 
CC.

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-Mamá, quiero el helado de fresa
-Cariño, ya te he dicho que no tienen fresa, pero puedes pedirlo de nata. 
A ti te encanta la nata.
-¡¡No!! Yo lo quiero de fresa, si no no quiero helado
Sally se volvió al dependiente con cara de disculpa.
-Será mejor que no me ponga el segundo helado. Liz puede ser tan 
antipática a veces...
-No se preocupe, yo también tengo hijos y se como son, créame
-Bueno, ¿cuánto le debo?
-A ver, son...
-Liz, Liz cariño, no te alejes mucho
Elizabeth se separó de la mano de su madre y se acercó a ver a un perro 
que había allí cerca. Era muy bonito, se parecía a Cook, su anterior 
perro, solo que este estaba un poco descuidado. Iba a acercarse para 
acariciarlo cuando sintió un dolor muy fuerte en el cuello y tuvo que 
cerrar los ojos mientras caía al suelo. Creyó oí a su madre gritar y al 
dependiente llamar a la policía, pero pronto dejó de oír nada. Sintió 
como era transportada por unas manos, y luego ya no sintió nada más.
Sally no podía salir de su estado de asombro. Acaba de ver como le 
clavaban algo en la nuca a su hija en el pecho unos encapuchados con
extrañas máscaras que viajaban en una furgoneta negra, y como la metían 
en esta y se alejaban. Ni si quiera pensó en coger el número de la 
matricula. Solo supo gritar y correr hacía su hija, en vano. El 
dependiente llamaba a la policía a gritos, siempre suele haber algún 
poli en el parque. 
Sally se agachó en el suelo y empezó a gritar cuando vio que en el lugar 
donde debería estar la sangre de su hija había una sustancia verdosa.

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27 de Septiembre. Una semana después. 
Apartamento de Mulder 7:34 a.m.

Corre. No pares. Esa pipa te va a coger. Y como te coja ya sabes lo que
te va a pasar. ¡Te obligará a comer sal y luego te zampará! Esa pipa 
corre demasiado, demasiado para estar tan gorda. Y sus pasos resuenan 
en tus oídos. Pom. Pom. Pom. Como golpes en una puerta.
Golpes.
Puerta.
Están llamando a la puerta.
Mulder abrió los ojos y se desperezó. Soñar con una pipa asesina no era 
su costumbre de los Sábados, sino de los Miércoles. Hoy tocaba mutante-
roba-cuerpos. Se levantó del sofá, sonriendo ante sus propios 
pensamientos y preguntándose quien demonios llamaría tan temprano su 
puerta. Tal vez fuera el repartidor de leche. Tal vez fuera un vecino que 
necesitaba algo de azúcar -"pues aquí no va a encontrar mucha"- Tal vez 
fuera Scully. Se dio prisa en abrir la puerta seducido ante esta última 
idea, pero, para su sorpresa, no había nadie. Miró a ambos lados del 
pasillopara asegurarse, pero no, no había nadie. Entonces cayó en la 
cuenta de que había un periódico doblado en el suelo, delante de su 
puerta. Lo cogió y volvió dentro.
Lo desdoblo con evidente curiosidad. No era la primera vez que algún 
'amigo' le dejaba una pista así, para que él investigase. Aunque también 
podía ser de algún chalado que querida gastarme una broma, tampoco 
sería la primera vez. Pasó las paginas esperando encontrar alguna 
noticia remarcada, o un papel con una información escrita dentro. Lo que 
vio lo dejo desconcertado.

11:21p.m.
 'Menudo frío que hace a estas horas, como se nota que ya no es 
primavera'. Scully se desabrochó el abrigo mientras llamaba a la puerta 
de Mulder. 'Que demonios querrá Mulder esta vez?' No era la primera vez 
que Mulder la llamaba un Sábado para discutir algo con ella, para 
explicarle sus absurdas teorías sobre un caso o para enseñarle lo que 
un supuesto confidente le había dejado en su puerta. Aunque esta vez
parecía algo más tenso que otras veces. Oyó un picaporte que giraba y 
vio la cara de Mulder seria, que le invitaba a entrar.
-Esta bien Mulder, ¿qué quieres? Por teléfono parecías preocupado
-Hey...! Hola Scully...
Le acarició suavemente la cara, parecía nervioso.
-¿Estas bien Scully? ¿Te... te sientes bien?
-¿A que viene esto, Mulder? -apartó la mano de Mulder- Estas empezando 
a asustarme, que ocurre
-Eh, tranquila. Ven siéntate.
-Mul...
Pero Mulder ya la estaba arrastrando al sofá para que se sentara. Fue a 
por una carpeta y volvió.
-Se trata de unas desapariciones
-¿Unas desapariciones?
-Si, de unas niñas. Todas tenían cuatro años y a todas se las llevaron 
unos encapuchados con máscaras anti-gas después de clavarles algo en la 
nuca.....
-Oh, Dios
-....6 en los últimos tres meses, en Massachusetts, Virginia, Texas, 
Nueva York, Los Angeles y la última aquí, en Washington hace solo tres 
días, mientras su padre hablaba por teléfono. 
Mulder hablaba atropelladamente, parecía bastante alterado. No era 
normal en él. Hacía bruscos movimientos con las manos al decirle esto 
a Scully, y procuraba no mirarle a la cara. ¿Por qué? ¿Qué interés podía 
tener Mulder en las desapariciones de esas niñas?
-¿Y?
Scully lo miraba expectante, como si la historia aún no hubiera acabado.
-¿Cómo que "y"?
-Vamos, Mulder, no me digas que ahora te dedicas a buscar niñas 
desaparecidas por que si. ¿Dónde están los extraterrestres? ¿Y el 
secuestrador con poderes psíquicos?
-No se trata de eso, Scully
-Entonces de que se trata, no te andes con rodeos Mulder, no es tu estilo
-Es una cuestión personal.
-¿Una cuestión personal? ¿A que te refieres?
-Bueno... a decir verdad...
-¿¡Por qué una cuestión personal!?
Le dijo en tono amenazador, parecía mas una orden que una pregunta. No 
sabia por que, pero intuía que esa "cuestión personal" iba por ella.
-Mulder...
Se miraron durante un segundo, que fue eterno, donde Mulder le revelo 
a Scully su preocupación y su turbación. Entonces le pasó la carpeta 
que había estado sosteniendo nerviosamente en sus manos durante la 
conversación.
-Aquí están las fotografías de las niñas desaparecidas.
Scully cogió la carpeta resuelta, aún sin comprender. Mulder se levantó 
y se acercó a ella, pero no la miró. Scully abrió la carpeta y, por un 
momento, dejó de respirar y su pulso se paró. Paso una a una todas las 
fotografías: todas eran la misma, el mismo rostro, los mismos ojos, la 
misma mirada, la misma persona, la persona a la que quiso más que a su 
propia vida, a la que dio su regalo más preciado, a la que juró proteger 
pero tuvo que dejar marchar. Las fotos mostraban a Emily, su hija no 
concebida, a la que le arrebataron antes incluso de haber tenido la 
oportunidad de conocerla.
Los ojos de Scully se llenaron de lágrimas sin que ella pudiera evitarlo. 
Cerró la carpeta lentamente y se levantó del sofá. Buscaba los ojos de 
Mulder, para que le dijeran que esto no era una broma de mal gusto, una 
jugarreta del destino. Lo encontró mirando al suelo
-¿Qué.... que significa esto?
-Lo que has visto, Scully. Yo... no sabía otro modo de decírtelo...
-Pero..... y Emily.... 
-No te preocupes, descubriremos que está ocurriendo.
Scully seguía de pies al lado de Mulder con los ojos llenos de lágrimas, 
intentando asimilar toda la información.
-Dana, ¿cómo estas?
Mulder se acercó tímidamente a ella, entonces Scully no pudiendo 
reprimirse más se abrazó a él y se desahogó en sus brazos.
-Ssshhh, tranquila. Llegaremos al fondo de todo esto. 
Scully entonces se calmó un poco. Mulder le dijo que lo mejor sería que 
se quedase a dormir allí, por que en su estado no era conveniente que 
condujera, y Scully no tuvo fuerzas para decirle que no. No durmió 
mucho en la cama de agua de Mulder, y las pocas horas que lo consiguió 
tuvo pesadillas entre recuerdos y pensamientos de Emily.

29 de septiembre Residencia de los señores Callahan.
9:25 a.m.

-Si, ¿qué desean?
-Somos los agentes Mulder y Scully del FBI, hablamos por teléfono.
-Si, si, pasen. 
-Gracias por recibirnos un Domingo, se que es un momento muy difícil.
-No se preocupe
El señor Callahan hizo un ademán para que entraran. Les condujo hasta 
el salón, una amplia habitación bien amueblada, y les indicó un pequeño 
sofá para que se sentaran. Y Scully iba a hacerlo, desde que Mulder la 
llamó el Sábado se sentía muy, muy cansada, pero un acto reflejo hizo 
que se levantara de golpe al sentir como un pinchazo en su trasero.
-¡Pero que...?
Scully buscó entre los cojines del sofá hasta que encontró lo que le 
había picado: el tacón de un zapato rosa en el pie de una exuberante 
Barbie rubia vestida de gala. El señor Callahan intentó disculparse, pero 
de su boca sola salieron palabras incoherentes mientras se le llenaban 
los ojos de lágrimas.
-Yo....
Alargó el brazo para recoger la muñeca, que Scully le devolvió, y se 
marcho con ella de la habitación farfullando un 'disculpen' casi 
inaudible. 
-Vaya, hoy no es mi día.
-No te preocupes Scully, no ha sido culpa tuya.
-Ya, eso díselo a él.
-Oye, si no te sientes con fuerzas como para hacerlo yo puedo terminar 
el interr...
-Mulder, puedo hacerlo, lo sé. Además tú mismo lo dijiste, es una 
cuestión personal. 
-Está bien, pero sabes que puedes contar conmigo. 
-Lo sé
Y Scully colocó una mano sobre la de Mulder, que la agarró con fuerza, 
como para darle confianza, confianza que sabía que no tenía.
-Disculpen, aún... aún estoy afectado.
Dijo el señor Callahan, entrando en la habitación. Parecía que había 
llorado.
-No se preocupe, solo queremos que nos responda a unas preguntas y nos 
iremos.
-Está bien
-Tengo entendido que estaba llamando al teléfono cuando se... llevaron 
a Lucy.
-Si, si. Me llamó un compañero del trabajo y.... Ella estaba en su 
habitación jugando con sus muñecas...
-Ya, ¿y usted no vio ni oyó nada sospechoso, algo que no le pareciera 
corriente?
-Bueno, creo que no.... Era casí la hora de comer y le dije a Lucy que 
pusiera la mesa, aunque claro, no me hizo caso. Sonó el teléfono..
-Perdón -interrumpió Scully- ¿desde donde cogió el teléfono?
-Desde la cocina, las ventanas estaban abiertas y vi a un tipo que hacía 
footing, a una señora paseando al perro y al camión de la basura. Después 
colgué y subí a ver que hacía Lucy y..... ya no estaba...
Hubo un silencio muy embarazoso. Mulder lo rompió con la ultima pregunta
-Señor Callahan, sabemos que Lucy era adoptada, ¿podría decirnos a que 
empresa le solicitó sus servicios?
-Si, si, se llamaba BioTecnology. Se encargaron de todo, y a los tres 
meses de pedir la adopción me entregaron a Lucy.
-Solo una pregunta más, ¿usted pidió que fuera niña?
-No, verán mi mujer y yo deseábamos tener un hijo, pero ella no podía, a 
si que decidimos adoptarlo. Pero el sexo era lo menos importante, solo 
queríamos ser una familia.
-Muchas gracias, señor Callahan.
Dijo Mulder estrechándole la mano y abriendo la puerta para salir. 
Scully se paró delante de Callahan.
-Sé lo que debe estar pasando, créame, también he perdido a alguien muy 
querido. Encontraremos al responsable.
-Gracias.
No sabía por que, pero Callahan la creyó. No solía confiar en los 
policías ni mucho menos en los federales, siempre pensó que eran 
personas frías y sin sentimientos, pero ella parecía decir la verdad. 
Ahora solo le importaba una cosa: ¿por qué?

Mulder abrió la puerta del coche a Scully y se sentó en el asiento del 
conductor. 
-Te llevaré a casa.
-No te preocupes, estoy bien.
-No lo creo, sé que no me lo quieres decir por alguna razón estúpida 
como que voy a pensar que no eres lo suficientemente fuerte o que no 
estás capacitada. Pero si eso es lo que quieres, callarte y dejar que 
tus sentimientos te coman por dentro, allá tú.
Mulder se arrepintió de haberlo dicho justo al terminar la frase. Había 
sido muy duro con ella, y aunque no quiera reconocerlo, él también había 
necesitado estar solo cuando había tenido problemas familiares, y había
dejado de lado a Scully. Aunque siempre supo que ella estaba allí. Tal 
vez ahora no debería presionarla tanto.
-Fox...
Scully casi no podía contener las lágrimas. Y estuvo a punto de confesar
a Mulder lo que estaba sufriendo por dentro, las noches en vela pensando 
en Emily, las pesadillas donde la hacían daño, la culpabilidad por no 
haberla podido salvar; pero no tuvo el valor suficiente para hacerlo y 
volvió a ponerse el caparazón de Scully 
-No entiendo lo que está pasando, la empresa que nos ha mencionado el 
señor Callahan no es la misma que dio en adopción a Emily a los Señores 
Sim, ni siquiera el médico es el mismo. ¡No hay ninguna conexión! Las 
fechas de nacimiento de las niñas no coinciden, ni los lugares. Esto me 
desespera, Mulder, tal vez haya más, pero no podremos salvarlas...
-Scully, vamos, ya nos hemos encontrado con esto otras veces: los datos
pueden ser cambiados: los lugares, fechas, falsificados; tiene que haber
una conexión que se nos escapa. Pero lo averiguaremos. ¿eh?
Sculy intentó sonreir, Mulder nunca se cansa, y en cierta forma era él
único que la comprendía en estor momentos.
-¿Y a dónde vas tú?
Mulder sonrió, entendiendo con esa pregunta que Scully había accedido 
a ir a casa a descansar.
-Voy a hacer una visita a BioTecnology, eh!, quizá hasta me haga papá.
Ambos sonrieron, en este momento el humor de Mulder no había estado 
fuera de tono, y casi sin pensarlo se abrazaron. Ahora los sentimientos 
estaban a flor de piel.
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En algún lugar de nueva york

-¿Todos los  sujetos han sido eliminados?
-Si
-Y las pruebas
-Quemadas
-¿Cómo se encuentra el sujeto SDK001?
-Bien, los médicos han estado con ella hoy. Creen que es el definitivo.
-Asegúrate de tenerlo todo listo.
-Tenemos otro problema, se trata de Mulder
-Ahhh, ese nombre -intercedió un tercer hombre- cada vez que lo oigo 
siempre hay problemas
-Esta vez no.
Dijo firmamente el más joven. El tercer hombre lo miró expectante
-En su intento por ayudar a su compañera encontrará su última verdad.
Los dos hombres rieron, un tercero permaneció a la espera, y cuando 
todos se hubieron marchado dejó caer la ceniza de su cigarrillo en el 
suelo.
-Puede que no la última.

Apartamento de Scully, 10:13 p.m.
-Ya voy
Mulder esperó a que Scully abriera la puerta de su casa para entrar, 
pero para su sorpresa no fue ella, si no su madre la que lo hizo.
-Pasa Fox, Dana no está bien.
-¿Qué le pasa?
A modo de respuesta le señaló el salón, donde vio a Scully con la cara 
descompuesta y los ojos rojos de haber llorado mucho.
-Dana, ¿qué ha pasado?
-Me... me han llamado de Quántico....y....
Cogió una carpeta y le enseñó a Mulder su contenido. Era el resultado 
del examen preliminar de una de las niñas desaparecidas. Su cadáver fue
encontrado en un aparcamiento subterráneo. Al parecer intentaron clavarle
algo en la base posterior de la nuca pero algo debió fallar, por que el 
cadáver presentaba varios pinchazos en la zona lumbar. 
-Según esto... la niña murió por un golpe en la cabeza...
-Mulder, lo más preocupante no es eso, sigue leyendo
-"El cadáver no contenía ni una gota de sangre, si no una sustancia 
sin identificar que presentaba un color verdoso..." Oh, Dios...
-Si Mulder, era.... era... un clón.
-Dana, no te precipites...
Dijo Margaret, teniendo la certeza de que lo que Dana estaba pensando: 
en Emily y en la posibilidad de que pudiera estar viva.
-Mamá, ya lo hemos visto antes, tenemos pruebas.
La miró, y vio lo preocupada que estaba por ella.
-Tranquila, estoy bien.
-Ahora entiendo algunas cosas -dijo Mulder, como para sí mismo.
-¿El que? ¿Qué has averiguado?
-Te lo contaré de camino al depósito, claro..., si quieres venir -le 
dijo muy bajito, dándose cuenta de su brusquedad.
-Claro que iré
 Se despidieron de Margaret y subieron al coche de Mulder, pero ninguno 
de los dos habló. Scully había estado pensando mucho en lo que el informe 
que le envió la patóloga podía significar. Si todas las niñas eran 
clones de una original, tal vez Emily también lo fuera, y eso 
significaría que "ella", la original, su hija, podía estar viva. Claro 
que esto no se lo diría a Mulder, no quería que empezara a pensar que 
se estaba haciendo ilusiones. Tenía gracia que ahora fuera ella la 
creyente, y Mulder el más escéptico.
-¿Qué averiguaste en la clínica? -dijo intentando parecer calmada.
-En realidad no es una clínica, ni una agencia de adopción.
-¿Cómo?
-BioTecnology no existe.
-¿Qué quieres decir?
-Que la empresa no está registrada en ningún sitio, nunca ha existido, 
ni siquiera los doctores que supuestamente ayudaron a las parejas en la
adopción.
-¿Todo era una cortina de humo? ¿Para que? ¿Por que?
-No lo sé, pero sé quien está detrás de todo esto. Alguien que juega 
entre las sombras y que no quiere que sigamos sus huellas.

Depósito de cadáveres. 10:25 pm

-¿Me enseñan sus placas, por favor?
-Claro 
Mulder y Scully sacan sus respectivas identificaciones mientras una
enfermera vestida de uniforme las revisaba.
-Está bien, pueden pasar. ¿Qué era lo que venían a ver?
-A la niña que encontraron esta mañana
-A si, un extraño caso. Hemos tenido que aislarlo por que los médicos que 
lo atendieron empezaron a sufrir unas molestias en los ojos. Tendrá que 
ponerse un traje especial si quiere examinarla, señorita.
Dijo mirando a Scully. Esta asintió como si ya supiera de lo que estaban
hablando. Les condujo hasta el sótano y hasta una habitación con paredes
de cristal donde un hombre con un traje blanco examinaba un pequeño 
cuerpo. A Scully casi se le saltan las lágrimas al verla de nuevo, sabía
que no era "ella, pero era tan perecida....le hacía revivir tantos 
recuerdos.... Mulder le puso su mano en el hombro, como queriéndole decir 
que él estaba allí y que si le necesitaba no dudara en contar con él, 
pero eso Scully ya lo sabía. 
Con lentitud, Scully se puso el traje especial y entro en la habitación 
junto con el doctor. Mulder se quedó fuera esperando, a parte de que no 
hubiera servido de mucho si hubiera estado allí dentro ya que no posee 
conocimientos médicos, prefería dejar a Scully un margen para su intimidad, 
sabía que estos momentos estaban siendo muy difíciles para ella. 
Mientras Scully realizaba la autopsia junto con el médico de la niña, 
Mulder se dio cuenta de que no había comido nada en todo el día y que ya
no le quedaban pipas en su bolsillo. Bajó a cafetería y buscó una máquina
de chocolatinas para comprarse alguna. Toda la gente que había allí se 
le quedó mirando, muchos de ellos tenían caras angustiadas, como esperando 
una mala noticia del medico. Sintió pena por ellos y recordó las veces
que el había tenido esa mima sensación cuando Scully estaba en algún 
hospital, casi siempre por culpa suya.
Se acercó a la máquina de chocolatinas y sacó unas cuantas, tal vez 
Scully quisiese una después de estar con .... ¿Emily? Era extraño, cada
vez que recordaba a Scully cuando la encontró, cuando la pudo abrazar, 
cuando le llamó para decírselo, cuando no podía hacer nada por salvarla, 
después del funeral. En todo ese tiempo Mulder se sintió como un 
extraño, o Scully le hizo sentir así. Quería estar con su hija, quería  
tenerla, pero lo que no entendía es que, aunque biológicamente era su 
hija, en todos los demás aspectos no lo era. Ella formaba parte de un 
experimento, estaba destinada a servir o morir. Y eso Scully no lo 
comprendió, aunque Mulder entendía por que. Y luego estaba el asunto de 
que ya no pudiera tener más hijos, eso acabo por derrumbarla. Mulder no 
sabía hasta que punto era bueno que Scully continuase con las 
investigación, tal vez se estuviera haciendo ilusiones de encontrar a 
la Emily original, a su hija.
-Disculpe
Mulder volvió a la realidad y dejó pasar a la joven enfermera que 
empujaba una silla de ruedas hasta el ascensor.
-Lo siento.
La enfermera le sonrió y  el ascensor se cerró. Desde hace ya unos 
cuantos días Scully ya no sonreía, es más, no había parado de llorar, 
aunque no se lo quería decir. Mulder volvió a apretar el botón del 
ascensor y se dijo que era mejor dejar de pensar en nada. Se fijo en 
los posters que había al lado del ascensor: "Como lavarse bien los 
dientes", El dibujo de una mujer embarazada con la frase "¿Fumas? No 
gracias" escrita debajo y un horario de recogida de basuras en azul 
"deje limpia su cuidad".
A Mulder de pronto le vino una idea a la cabeza, pero se abrió la puerta 
del ascensor y se vio arrastrado por un grupo de gente que deseaba
llegar a no se que piso. El ascensor se paro en la planta de Mulder, 
que se vio aliviado de no tener que subir más con toda esa gente. Vio 
a Scully hablando con el doctor mientras sacaban un cuerpo de la 
habitación donde estaba el clón. Se acercó deprisa y vio que Scully 
estaba  a punto de llorar. Nada más llegar ambos se abrazaron.
-Mulder, ha muerto. El cada ver se ha... descompuesto...
-¿Estas bien?
-Si, 
Mulder le quitó las lágrimas de la cara
-Hemos hecho unos análisis y, aunque todavía queda ver los resultados, 
creo que encontraran  algo parecido a esto
Y le enseñó un tubo con un tubo con un líquido rojo.
-¿Qué es eso?
-Es mi sangre, Mulder, es una muestra que me tomaron poco después de que 
apareciera de mi abducción. He hecho que la vuelvan a analizar y han 
encontrado una sustancia muy parecida a la que presenta el clon de 
Emily, es una variante de un virus que causa una mutación en el ADN, 
pero aún no sabemos con que propósito.
-¿Quieres decir que eso fue lo que te inyectaron?
-Aún o lo se, Mulder. 
-Scully ahora lo más importante es que encontremos al resto de las niñas 
antes de que ....
-Pero ¿como? No sabemos por donde empezar, pueden estar en cualquier 
sitio, y no hay nada que relaciona a las familias. 
-Puede que si haya algo
Dijo Mulder mientras la idea tomaba forma en su cabeza
-¡Que ocurre?
-Te lo contaré cuando regrese
-Mulder quiero ir contigo
-Scully, creo que esto te esta afectando demasiado, no crees que sería 
mejor que te vayas a descansar.
-Mulder...
-Ya se lo que me vas a decir, y se que no me vas a hacer caso. A si que 
te hablare con la mayor franqueza posible: Scully si quieres llevar esto
como una investigación te sugiero que dejes de lado tus sentimientos y 
averigües todo lo que puedas sobre  ese cadáver y la relación que tiene
con el experimento al que te sometieron por que ahí se encuentra la 
clave.
Scully lo miró sorprendida, pero por fin pudo darse cuanta de que 
estaba llevando esto como un asunto demasiado personal, y que así no 
podría llegar a ninguna parte.
-Esta bien Mulder. Pero ten cuidado.
-Siempre lo tengo ¿no?
Mulder le dio un beso en la frente y se abalanzó al ascensor para que 
la puerta no se cerrara. Ahora se acordaba de lo que le pareció estraño
cuando miró al los posters de la sala de espera. En el horario de 
recogido de basuras decía que los días de diario era de 2 a 5 de la 
tarde, excepto los miércoles. Si su memoria no el fallaba, el señor 
Callahan les había dicho que el día que desapareció su hija había pasado
un camión de la basura por delante de su casa, y ese día es Miércoles.
Mulder se metió en el taxi que había obligado a parar mientras sacaba 
su móvil de la gabardina y marcaba un número. 
-Señor Callahan? Soy el agente Mulder, hablamos ayer. Necesito hacerle 
una pregunta.

Rush Inc. Recogida de basuras.

 Mulder abrió la puerta del almacén donde se suponía que debía estar la 
empresa de recogida de basuras Rush, la que Callahan había asegurado 
ue paso por delante de su casa, pero supuso que no encontraría allí a
unos simpáticos empresarios quemando basura. Y no se equivocaba.
Vacío.
Tan vacío que podía ver el fondo.
Caminó un poco mientras sus pasos resonaban en toda la sala, como la 
esperanza de poder encontrar algo que le ayudase a continuar con la 
investigación, pero...
-Llega un poco tarde, agente Mulder.
Esa voz.... Mulder se giró sabiendo de sobra quien era quien acababa de 
hablar. 
-Usted... algún día seré yo quien le diga eso, hijo de puta.
-Tranquilícese, esta vez vengo a ayudarle
-¿A si?
-Necesita algo que yo puedo entregarle
-No quiero nada de usted, basura inmunda. Espero no haberle ofendido
-Déjese de gilipolleces, Mulder. ¿Quiere respuestas o no?
-Respuestas sobre lo que le hicieron a Scully y de por que están 
eliminando todas las pruebas
-Es muy sencillo, agente Mulder, pero usted no quiere entenderlo. 
Teníamos que defendernos, y necesitábamos una forma de lograr nuestro 
objetivo. La a gente Scully solo tuvo la mala suerte de estar en el 
lugar equivocado en el momento equivocado.
-no usted, esta equivocado. Le hicieron eso por que estaba demasiado 
cerca de la verdad
-¿Tan importarte se cree que es , Mulder? Lamento decirle que ese 
experimento se había planificado mucho antes de que usted naciera. Ella 
iba a ser nuestra estuviera con usted o no, y gracias a usted y su 
perseverancia ella está aún viva para poder preguntarse el por que de 
todo esto.
-Ahora resulta que soy su salvador.
-Lo es, y espero que no la defraude esta vez.
-¿qué quiere decir?
-La agente Scully descubrirá que todas las niñas que han muerto eran 
clones de una original a los que se les hacían pruebas para conseguir 
el híbrido perfecto que nos salvara de la raza extraterrestre que quiere 
invadirnos, y que todas presentan una sustancia que también le fue 
inoculada a ella misma durante su secuestro, que es de origen 
extraterrestre. Lo que no sabe, lo que ni siquiera nosotros nos dimos 
cuenta, es que no había por que experimentar con clones cuando la 
original ya era perfecta.
-¿Está hablando de la hija de Scully?
-Biológicamente, si. Ella es la mitad de esa niña.
-Cabrones
-No se lo tome como algo personal, agente Mulder. Ya le he dicho que 
ella formaba parte del grupo mucho antes de que su padre formara parte
de él. Y ahora escuche atentamente, esto es muy importante. Debe impedir 
que la agente Scully llegue  a ver a esa niña.
-¿Por q...?
-¡Debe impedirlo! No puedo decirle más, pero es imperativo que le 
impida descubrir su paradero. Se que la agente Scully es muy tenaz, y 
que cuando se propone algo pone en ello toda su fuerza pero confío en 
usted para que impida que la encuentre.
-No debería confiar en nadie
Le dijo riendo, pero no había mucho humor en su rostro. Lo que le decía
era muy grave, y si era cierto, Scully corría un gran peligro.
-¡No estoy bromeando! 
Dijo muy exasperado, aunque esperaba esa reación en él. Dio una larga 
calada al cigarrilo y le miró lo más sinceramente que pudo.
-Pensaban eliminarlo, Mulder, cuando ella y su hija se encontraran en 
un  almacén usted encontraría una bomba a punto de explotar, y en un 
intento de sacar a su compañera y a la pequeña moriría en la explosión. 
Su compañera desarrollaría un cáncer inoperable que sería catalogado 
como una recaída del anterior, y la niña desaparecería para siempre.
¿Lo entiende? Acabarían con el trato y se lo quitarían de encima en 
una misma jugada.
-Pede decirme donde está la niña y yo la llevaré con Scully
-¿Para que? ¿Cree que eso iba a servir para algo? Esa niña va a morir, 
agente Mulder, de un modo u otro. Su vida está condenada a servir o 
morir. Y si no ha muerto y tampoco les es útil ellos se encargaran de 
matarla.
-¡Y para eso también condenaron la vida de Scully, impidiéndole tener 
más hijos! 
-Era un mal necesario.
-Váyase al infierno
Ya no quería escucharle, no más mentiras, no más engaños. Solo deseaba 
que todo esto no fuera más que un horrible sueño del que pronto 
despertaría.
-Llevo en él demasiado tiempo. Yo ya he cumplido con la promesa que le 
hice a su padre. Mulder, su vida y la de Scully dependen a hora de usted. 
Decida lo que es mas conveniente para ambos.
Dicho esto, se tapó la cara con las solapas de la gabardina oscura que 
llevaba y salió por donde había entrado, tirando una colilla al suelo. 
Había hecho lo que había podido, Mulder, en el fondo, le importaba. Era 
más que un simple enemigo, más que un simple hijo, era lo más parecido 
a un amigo, el único con el que batir sus fuerzas. Pero ahora le ayudaría 
costase lo que costase. Él merecía vivir.
Mulder no se había movido un ápice de donde estaba. Tenia razón ,en el 
fondo sabía que la tenía. Esa niña estaba condenada a morir, como sus 
clones, y si Scully la veía tal vez no pudiera soportar perderla otra 
vez. Y Mulder no quería verla sufrir otra vez. Nunca más.
Pero tal vez si podía hacer algo por su hija, algo por ella y por Scully. 
Salió de allí con la esperanza de poder cambiar las cosas.

Apartamento de Mulder 12:51 p.m.

Cuando Mulder llegó a su apartamento se encontró a Scully trabajando en 
unos informes médicos. Extrañamente parecía que no había llorado, e 
incluso sonreía un poco. Sabía que lo estaba pasando muy mal. Y Mulder 
ahora no era de mucha ayuda, después de lo que le había dicho el fumador
estaba totalmente desconcertado, a cada momento se decía que no podía 
confiar en él, que siempre lo traicionaba, luego pensaba en Scully y 
en la posibilidad de que tuviera razón y que se derrumbaría si su 
"hija" verdadera moría otra vez. Estaba dividido entre cabeza y corazón.
Como Mulder ya había sospechado la historia que le contó Scully era 
exactamente la misma que la que le contó el fumador que encontraría. 
Le contó que la sustancia contiene un aminoácido que nunca se había 
visto antes, si se que se podía catalogar cómo prótido. Y que en sus 
análisis habían encontrado ese enzima en pequeñas cantidades, muy 
inferiores a las encontradas en la niña. 
También le dio vagas alusiones a que todas podía ser clones de una 
original, pero no lo dijo abiertamente, Mulder supuso que  para que él 
no creyese que ella pensaba en la posibilidad de encontrar a si hija
verdadera. Pero Mulder la conocía demasiado bien como para saber lo que 
pasaba por su mente.
Scully le miró con complicidad antes de recoger los informes del suelo 
y ponerlos dentro de la carpeta amarilla. Después se acercó a él y le 
dio un tierno beso en los labios.
-Buenas noches, y.... gracias.
Esto último lo dijo muy bajito, como si temiera romper la suavidad del 
momento. Dicho esto se fue al dormitorio de Mulder para cambiarse.
Mulder no le había dicho nada de quedarse a dormir en su apartamento 
otra vez y se quedó gratamente sorprendido cuando vio que Scully se 
decidía a quedarse en su cama de agua otra noche más y ponerse su 
camiseta de los Nicks como pijama. Pero dadas las circunstancias pensó 
que era lo mejor. 
Mentira.
Le había encantado que Scully hubiera decidido quedarse a dormir esa 
noche también, era como si no tuviese miedo de decirle que prefería 
estar con el a estar sola, que lo necesitaba. Tanto como el a ella. Y 
eso bastaba para derretir a Fox Mulder.

30 de Septiembre
Despacho del senador Matherson. 
9:25 a.m.

-Pase agente Mulder. El senador le recibirá ahora. 
Mulder dirigió una tímida sonrisa a la chica rubia que ahora le abría 
la puerta del despacho. Entró sin más preámbulos. El senador estaba 
mirando a la ventana con las manos en la espalda  de espaldas a el. 
Mala señal.
-Gracias por re....
-Agente Mulder, creí que en nuestra última conversación le deje bien 
claro que esa sería la última, y pensé que lo había entendido.
-Si señor, pero y....
-No se si da cuenta de los peligroso que resulta esto para mi, podría 
quedar seriamente comprometido 
En ese momento se giró para mirarlo, se sorprendió por que parecía que 
Mulder no había dormido mucho últimamente, y noto, solo por un momento, 
un atisbo de preocupación y tristeza en sus ojos.
-Lo se señor, y no habría venido si no fuera un asunto muy importante.
-¿No puede recurrir a otros canales?
-No -le dijo sin dudar, ahora le miro a los ojos- es una cuestión 
personal.
El senador volvió a ver esa preocupación en sus ojos y se convenció de 
que tenía que ayudarle. Le señaló a Mulder la silla y el se sentó en 
frente, con las manos cruzadas dispuesto a escuchar cualquier historia 
fantástica que él quisiera contarle. No estaba preparado para lo que 
oyó.
-¿Quiere decir que hay por ahí un montón de hijas de la agente Scully 
que están siendo eliminadas?
-No, solo son clones de una original, por así decirlo -dijo con desdén, 
Mulder odiaba referirse a "Emily" como la original, y más tratándose 
de la hija de Scully, aunque solo fuera biológicamente. Cada vez que 
recordaba lo que le habían hecho y lo que había tenido que sufrir le 
daban unas ganas incontrolables de coger al fumador y a todos los demás
y pegarles un tiro en la sien. Aunque eso no cambiaría nada, se decía, 
a si que dejaba que esos sentimientos lo abandonaran. Últimamente cada 
vez le costaba más
-¿Y que es lo que quiere que haga yo?
-Necesito una dirección, senador, y se que usted puede conseguírmela.
-¿Para que la quiere? Si tenemos en cuenta lo que me ha contado que le 
dijo ese personaje eso sería su perdición, y también la de la agente 
Scully. 
-Yo no he dicho que vaya a ir allí personalmente.
El senador abrió más los ojos y lo miró, intentando descifrar esa medio 
sonrisa con la que le estaba mirando Mulder. Y supo que una idea le 
rondaba la cabeza, y que si el no le ayudaba la llevaría acabo por 
otros medios, aunque con un riesgo mayor. Sabía que a Mulder no le 
ganaba nadie a cabezonería.
-Sabe que puede correr mucho peligro, agente Mulder, ellos sabrán que 
usted se la  ha llevado.
-Correré ese riesgo, señor.
-¿La quiere, verdad agente Mulder?
Mulder se limito a mirarlo a los ojos, confirmándolo en silencio.
-No puedo ayudarle agente Mulder, lo siento.
El senador se levantó de la silla y le dio la mano a Mulder, que no 
parecía muy contrariado por la respuesta del senador.
-Lo entiendo, señor. Pero es una lástima.
Giró el pomo de la puerta para abrirla cuando el senador le dijo algo:
-No la pierda, agente Mulder, por que en un mundo de locos acaba 
perdiendo el que se deja dominar por la locura.
Mulder le dedicó una breve pero amigable sonrisa, sabiendo que el 
senador había hecho todo lo que había podido, incluso arriesgando su 
posición. A menudo se preguntaba si en su situación él abría ayudado a 
un siniestro agente del FBI que venia a contarle historias de 
marcianos, clones y hermanas desaparecidas. No sabría decirlo. Si no 
hubiera desaparecido Samanta ahora quizá las cosas fueran distintas y él 
llevaría una vida completamente distinta (y cuando digo distinta quiero 
decir normal). Aunque quizá Scully y él no se habrían conocido, y ese 
pensamiento hacía que desechara la idea de inmediato, prefería ser 
abucheado y tener que vivir día tras día con respuestas ambiguas y 
verdades a medias antes que no haber conocido a Scully. 
Irónico pero cierto.
Y también sabía que decía estar inmensamente agradecido a ese hombre 
por confiar una y otra vez en él. Por que esa misma tarde Mulder 
recibió un pequeño paquete de Morleys en su puerta, con una dirección
en su interior.

Spookane, Washington D.C.
Almacén de residuos, 6:54pm 

Claro que no podía entrar ahí y decirles simplemente "vengo a llevarme 
a la niña, es que este clima no es bueno para ella". A si que tenia 
que pensar un plan, y rápido, porque el fumador no podría retrasar 
mucho lo que hubieran pensado hacerle a la niña ahora que saben que 
es "perfecta". Y solo había otra persona en quien confiara y que 
estuviera dispuesto a ayudar a Scully arriesgando su posición y su 
vida en ello.. Y le contó el plan. Y, si bien al principio le dijo 
varias veces que estaba loco, aceptó. Y le ayudó a perfeccionarlo. Y 
confió en él. Y Mulder le estuvo infinitamente agradecido.
Bueno, había llegado ala hora. Mulder no sabia si esto iba resultar, 
pero era lo mejor que tenían. Y ya no había tiempo para nada mejor. No 
les constó mucho alquilar esa vieja camioneta, ni tampoco convencer 
a Skinner para que se vistiera de repartidor, ni a Mulder prometerle 
a los chicos que después de todo esto se tomaría unas vacaciones. Lo 
que le costó muchísimo fue convencer a Scully para que se quedase en 
casa esa tarde y no le acompañara. Mulder sabía que ella notaba que 
tramaba algo, Scully lo conocía demasiado bien para saber que no salía 
solo para "despejarse" , pero también noto que él estaba inquieto y que 
no la dejaría acompañarle por nada del mundo, a si que decidió que lo 
mejor seria dejar que Mulder siguiera su camino. 
-¿Está listo?
-Si -contestó Mulder, un poco sobresaltado. Casi no pudo reprimir una 
pequeña sonrisa al ver la pinta de Skinner: no todos los días se ve 
al todopoderoso jefe adjunto Walter Skinner vestido con mono azul y 
una gorra sucia. Era más bien cómico.
-Una risita más, agente, y seguirá solo.
-Lo siento, pero nunca me acostumbraré a verlo así vestido.
-Más le vale, por que no va a volver a verme así nunca.
Se alejó mientras comprobaba que todo estaba correcto y subió a la 
camioneta. Se puso al volante y le indicó que ya estaba todo. Mulder le 
dijo "OK" con los labios y el partió hacia el almacén. Mulder también 
se puso en camino.
La verdad es que sentía admiración por ese hombre, al que a primera 
vista no podrías catalogarlo como amigo o enemigo. Aunque Mulder no 
haya tenido nunca (¿he dicho nunca? bueno, casi nunca...) dudas respecto
a que le apoyaría en cualquier (¿he dicho cualquier? Bueno, casi 
cualquier) empresa que considerar importante, y esta no era una 
excepción. Y en realidad podía morir, nadie, excepto el trío de los 
pistoleros, sabían que estaban allí, y aunque Mulder creía que ya 
habrían empezado a dejar limpio el almacén para acabar con las pruebas
y la vigilancia no sería tan grande, tal vez aún hubiera muchos 
guardias armados dispuestos a llenarles el cuerpo de plomo, fueran 
federales o no. Pero Skinner no había dudado ni un momento.
Ya estaba en el almacén, y Skinner y había empezado su parodia sobre 
un pedido de aparatos para laboratorio que fue expedido por un hombre 
anónimo la semana pasado, y se disculpaba por la tardanza.... y Mulder 
pensó que lo mejor sería darse prisa o no conseguiría su objetivo sin 
que empezaran  a sospechar algo. Se coló por la tapia cuando el guardia 
hablaba con Skinner, sin hacer ningún ruido y entró sin problemas en 
el almacén. Como había sospechado la mayoría de los demás hombres 
estaban cargando pesadas cajas en un camión. Estuvo varios minutos 
vagando por pasillos que parecía no tener fin hasta que el camino se 
dividió en dos, y esta vez no podía cruzar campo a través hacia delante. 
Y eligió la derecha. Scully hubiera elegido la derecha. Y no se 
habría equivocado.
Llego a una pequeño cuarto parecido a la habitación de un hospital 
llena de aparatos luminosos y cables. Todos conectados a una pequeña 
niña que miraba hacia el techo sin expresión. Había un médico con 
ella, de espaldas a Mulder. Entonces es cuando todo empezó a ir 
demasiado deprisa: oyó ruido de pasos que se acercaban, iba a 
agacharse pero tiro una bandeja con bisturís y al oír el estruendo 
el medico se dio la vuela, pero antes de que pudiera gritar Mulder
ya le había disparado. Se acerco a la niña (DIOS MIO; ERA EMILY) y 
empezó quitarle los cables.
-Tranquila, soy un amigo.
La niña asintió levemente y le sonrió. Mulder de repente pensó que 
quizás no debía quitarle todo esos cables ¿Y si eso era lo único que 
la mantenía con vida a hora? Pero la niña puso una mano encima de la 
de Mulder y le ayudo a tirara de los cables. Mulder comprendió que no 
había peligro y prosiguió. Cogió a la niña en brazos mientras oía los 
pasos aún más cerca, y pensó que ahora ya no podría salir por donde 
había entrado. Miró a su alrededor y vio tres puertas más. ¿Y ahora 
por cual....? La niña le señaló la tercera puerta y Mulder la abrió 
sin pensar. Recorrió un largo pasillo en una semioscuridad estresante 
sintiendo que los guardias le pisabas los talones, y abrió la puerta 
que había al final, haciendo que la luz cegadora del sol le obligara 
a cerrar por un momento los ojos. Entonces, cuando creía que nada podía 
ir peor, un guardia que corría en su dirección empezó a dispararlos y 
a gritar que soltara a la niña. Mulder de pronto se dio cuanto que no 
podría saltar la tapia como había hecho antes, no con la niña en brazos. 
Y los guardias estaba demasiado cerca.
De pronto Skinner al volante de la furgoneta se abrió paso entre la 
verja haciendo que se doblara como si de una tela se tratara y abrió 
la parte trasera
-Vamos, ¡dese prisa!
Mulder corrió tanto como sus jóvenes piernas le permitían y de un 
salto subió a la camioneta mientras Skinner daba marcha atrás y se 
alejaba lo más rápido de allí. Lo guardias aún siguieron disparando 
un rato, pero luego ya dejaron de oírse los disparos.
Skinner se giró y vio a Mulder sosteniendo a la pequeña, que parecía 
no tener miedo, entre sus brazos. Una sensación extraña le invadió, 
esa criatura era la hija de Scully, y en realidad si se parecían, 
sin embargo no podían estar juntas. No sin que peligraran sus vidas
y Scully sufriese sin remedio. Eso era lo que le había dicho Mulder, 
y Skinner le creyó. ¿por qué no iba a hacerlo? A veces la vida es 
cruel, y con Scully lo había sido y mucho.
Pararon a medio camino del centro de la ciudad, donde se separaría. 
Skinner se llevaría a la niña y Mulder iría a ver a Scully, necesitaba 
contarle muchas cosas.
-Bueno, ahora vas a tener que ser una niña muy valiente. ¿Vale?
La niña asintió, parecía muy entretenida tirando del pelo a Mulder.
-Te vas a quedar con el tío Skinner y luego te iras con una persona 
que te va a ayudar mucho, ¿sabes? Y quizá algún día pueda presentarte 
a una persona a quien le encantaría conocerte. 
La niña le sonrió, y, aunque fuera una locura, parecía saber lo que 
estaba pasando realmente.
-Tenga cuidado señor,
-Lo tendré agente Mulder, no se preocupe. Vaya con la agente Scully, 
ahora le necesita.
-Si.
Se estrecharon las manos y Mulder emprendió su regreso a su apartamento
mientras Skinner lo miraba desde lo alto de la colina. Después volvió a 
sentarse al volante de la camioneta y prosiguió su camino.
-¿Quieres que ponga un poco de música? ¡Si? Esta bien.
Y ambos se alejaron mientras la lluvia comenzaba a mojar las calles 
de Washington.

En algún lugar de nueva york

-Maldita sea
-¿Cómo ha podido pasar?
-Seguro que ha sido...
-....s imperdonable, imperdonable.
-No podemos estar seguros.
-....de detenerle?
-Hay que hacer algo
-Clama, calma señores. Vallamos por partes. ¿Hay algo sobre el 
sujeto SDK001?
-No señor, ha desaparecido, junto con algunos informes sobre las 
pruebas realizadas a los demás sujetos.
-¿Y el médico que la trataba?
-Muerto, señor.
-Seguro que ha sido Mulder, no ha podido ser otro. Como odio a ese 
hombre.
Dijo un tercero, levantándose de su silla y mirando desafiante a los 
otros.
-No tenemos pruebas para asegurar eso.
-Pero es la posibilidad más plausible.
-¿Y como se ha podido enterar? -Dijo por fin Krycek con rabia, que 
había estado callado todo el rato. Aunque tenia una ligera sospecha 
de quien podría haberse ido de la lengua.
-Creo, señores, que hay un topo entre nosotros.
Otra vez murmullos y comentarios por lo bajo.
-Pues tendremos que encontrarlo y eliminarlo -Dijo con voz grave el
fumador, y todos estuvieron de acuerdo.
-¿Y que hacemos con Mulder? -Le inquirió Krycek, deseoso de oír la 
palabra asesinato.
-Dejémosle de momento, que se confíe de su suerte, la próxima vez no 
fallaremos.
Todos afirmaron con la cabeza en un gesto demostrando que estaban de 
acuerdo con él y se fueron de la habitación lentamente. El fumador 
apagó otro cigarro en el cenicero de la mesa, estando seguro de que 
no habría próxima vez. 
Krycek lo miró por unos momentos con recelo, pero se alejó como los 
otros. 

Apartamento de Mulder 9:46 p.m.

Scully había estado ordenando los informes y volviéndolos a ordenar, 
mirando el reloj cada poco y maldiciéndose por no haberse ido con 
Mulder. Esperaba no tener que lamentarse. Pero justo cuando estaba 
pensando en llamarlo al móvil y pedirle explicaciones oyó una llave 
que giraba y le vio entrando en el apartamento empapado y con unos 
papeles en la mano.
-Hola Scully
-Mulder, estas empapado ¿dónde te has metido todo el día? Ven quítate 
eso, estas mojando el suelo... Me tenías preocupada, pensé que quizá 
te habría pasado algo.... podrías haberme llamado
Hablaba atropelladamente mientras le quitaba el abrigo a Mulder y lo 
ponía en una silla. Pronto se formó un charco allí. No quería mirarlo 
a la cara, no quería que Mulder viera lo turbada que estaba.
-Scully, tranquila, estoy aquí....
La cogió de las manos, y la obligó a parar. 
-...y no voy  irme. ¿vale? -vio que ella lo miraba expectante- Tenemos 
que hablar, Scully. Y creo que lo sabes.
-Eso no ha sonado muy bien.
-No es nada, es solo que tienes que saber algo.
-Tiene que ver con lo que has hecho esta tarde, ¿verdad?
-Si
-Y con Emily
-Si
-Una cuestión personal ¿eh?
-Si

10:31 p.m.

Mulder, sentado en el sofá tomándose un te helado, estaba esperando 
pacientemente a que Scully terminase de leer los papeles que había 
traído esta tarde. Eran los mimos que le dio Skinner, antes de 
marcharse. Se dio cuanta de Scully no pudo reprimir un par de 
lágrimas mientras terminaba de leer aquellos informes. Estaba sentada 
a su lado en el sofá, con su lata de coca intacta, y sin embargo la 
sentía muy lejos. Y aún no sabía ni la mitad.
-¿Mulder, según esto..... Emily ha sido adoptada?
-No, no . No es una verdadera adopción, Scully, es una tapadera. 
Ellos no son un matrimonio feliz que no ha podido tener hijos, son 
los científicos de una reputada universidad que se ocuparán de la niña.
-¿Se ocuparan de ella? ¿quieres decir, que la estudiaran?
-No, quiero decir que la protegerán de los tipos que si la quieren 
estudiar, Scully.
Ella suspiró y bajo la mirada, querrá decirle que lo odiaba por no 
habérsela entregado, por haberla alejado de ella, quería gritarle que 
no quería su ayuda nunca más y que esta vez se había pasado, pero algo 
en su interior le decía que Mulder había hecho lo correcto.
-Se que ahora me odiarás y probablemente te enfades con migo, pero 
cuando lo pienses te darás  de que no había otra solución. Si la 
hubiera dejado aquí ¿cuánto crees que habrían tardado en matarte y en 
llevársela otra vez? No podía permitir que os pusierais en peligro 
tu y la niña. Allí al menos tenemos la certeza de que no la 
encontraran y que tendrá un oportunidad para vivir.
-Se que probablemente tienes razón, pero no me pidas que te las 
gracias ahora, Mulder, por que no podría. Aún no.
-Y lo comprendo, Scully, solo quería que supieras que nunca he 
querido herirte. Nunca.
-Lo se, Mulder no hace falta que lo digas.
Su voz había sonado un poco entrecortada, se levantó del sofá y 
Mulder solo pudo ver una pequeña lágrima resbalando por su mejilla. 
La cogió del brazo y tiro de ella hacia si, sentándola en sus 
rodillas. Scully escondía la cara, pero Mulder sabía que estaba 
llorando, justo lo que el no quería que pasara.
-Lo siento yo....
Mulder la abrazó todo lo fuerte que pudo y Scully empezó a llorar 
abiertamente. No le importaba que Mulder la viera así, total, la 
conocía tan bien que era una tontería intentar ocultarle algo.
-Es que.... Mulder esa será la única hija que pueda tener, y no podé 
verla...
-No, no. Scully eso no es cierto, claro que podrás verla, cuando todo 
esto haya pasado iremos a verla...
-¡Pero no podré verla crecer ni nada de eso! Y nunca sabrá quien soy. 
No podré tenerla a ella ni tener más....
-Scully, mírame.
Mulder cogió el delicado rostro de Scully entre sus manos y le obligo  
mirarlo. Tenía los ojos un poco rojos:
-Claro que tendrás más hijos, Scully y serás muy feliz.
-Sabes que no...
-Hay más métodos, Scully, tú eres médico y lo sabes mejor que yo. 
Fecundación artificial, madres de alquiler.... la adopción.
-Pero no serán verdaderamente míos, Mulder, es a eso a lo que me 
refiero.
Entonces Mulder recordó súbitamente algo que había estado en su mente 
desde el principio pero que no sabía con exactitud que era. Ahora lo 
recordaba, y una sonrisa se le dibujo en la cara.
-Si que serán tuyos, Scully. Claro que si.
-¿De que estás hablando, Mulder?
-He de confesarte algo Scully, cuando visité aquel centro médico lleno 
de clones cuando tú estabas en el hospital por el cancer.... ¿recuerdas?
-Si
-Allí encontré a unos doctores que me mostraron un almacén lleno de 
los óvulos de las mujeres que habían tomado parte en los experimentos....
-¿qué...?
-... y tu nombre constaba en uno de los cajones.
Scully se quedó muda por un momento, sin saber muy bien que decir.
-Yo.... cogí uno de los tubos de ese cajón, Scully.
-¿¡Quieres decir que tu tienes óvulos míos!?
-Dicho así.....
-¿Desde cuando? ¿Y por que no me lo habías dicho antes? Dios mío...
-Nunca encontré el momento oportuno..... la verdad es que estaba un 
poco asustado por tu reacción. No quería decírtelo así , de sopetón, 
quería que fuera en el momento oportuno.
Mulder la miró, esperando encontrar cólera, tristeza, odio, lo que 
fuera. Pero Scully parecía extrañamente calmada.
-¿Dónde.... donde están?
-En un congelador en un hospital de San Diego. Llevan allí desde que 
los cogí Scully, bajo un nombre falso. Llamo para comprobarlo cada mes
o así.
-¿Y que pensabas hacer con ellos?
Le dijo sonriendo y mirándolo a los ojos. Ya no lloraba. E incluso 
parecía más animada.
Fuera, parecía que la tormenta empezaba a amainar.
-Ya te he dicho que pensaba decírtelo tan pronto como encontrara una 
situación... adecuada.
-¿Cómo esta?
-Como esta.
Scully bajo al cabeza y se quedó en silencio. Por un momento Mulder 
pensó que iba a ponerse a llorar otra vez.
-Lo siento, Scully, de verdad, nunca quise que todo esto pasase, nunca 
quise hacerte sufrir...
-Lo se
Le dijo Scully tapando su boca con sus dedos. Los dos se miraron por 
un instante. En ese momento Mulder volvió a sentirla cerca de él, mas 
cerca que nunca. Y sonrío, y Scully le devolvió la sonrisa. Volvía a 
ser su Scully.
-A si que Scully, ahora solo tienes que buscar a un hombre bueno, guapo 
e inteligente , que tenga algún que otro vicio que criticarle y que 
te quiera; y formar tu propia familia
-Si conoces a alguien así deberías darme su teléfono  -le dijo Scully, 
sonriéndole abiertamente.
-Pero si ya lo tienes -le contestó él, mirándola picaramente- en la M
Scully le miró divertida mientras Mulder tragaba saliva. Se levantó 
y se acercó un poco a él, lo miró y levantó una ceja.
-Tu teléfono lo tengo en la S, de siniestro
Dicho esto, Scully cogió los papeles que Mulder le había dado y entró 
en el dormitorio de Mulder dejando la puerta abierta. 
Y Mulder solo supo quedarse ahí sentado mientras su mente repasaba 
una y otra vez las palabras de Scully. No supo cuanto tiempo, pero 
bastante. ¿Era una invitación? ¿O solo jugaba con él?
Decidió que tenía que averiguarlo, y se acercó al dormitorio y llamó 
a la puerta, a pesar  de que estaba abierta. Se apoyó en el dintel.
-¿Si?  -le dijo Scully, que llevaba puesta su camiseta de los Nicks
-Solo vine a decirte buenas noches, Scully -dijo sonriendo
-Buenas noches Mulder
-Buenas noches Scully
"¿Ya está? ¿Ahí va a acabar todo? Vine a darte las buenas noches, 
eres brillante tío, no me extraña que no hayas tenido una cita desde 
ni se sabe"
-¿Estas bien?
-Si, gracias. ¿Y tú?
-¿Yo? -dijo extrañado Mulder- si, creo que bien.
-Lo digo por que con la tormenta tal vez te hayas resfriado -Scully 
se acercaba peligrosamente
-Mañana iré a ver a un médico para que me haga una revisión, si es 
lo que te preocupa.
-Yo también soy médico y, si no te importa, prefiero hacerlo yo misma
Mulder la miró sorprendido, muy, muy, sorprendido.
-Bueno, -dijo resignada Scully- como tu dijiste es una cuestión 
personal
-Siempre lo es

FIN

~ por Angelik en marzo 20, 2009.

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