Estrella Fugaz/Shooting Star XI


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Estrella Fugaz/Shooting Star 11

Autora : Jenna Tooms
Idioma Original: Inglés
Traducción y Adaptación: paolabaru
Disclaimer : No son míos. Legalmente son propiedad de Chris Carter y Twenthy Century Fox.

Tipo : MSR, Angst, algunos que estarán debidamente marcados son NC-17.

Resumen: Hace diecisiete años, Mulder desapareció. Reunidos después de todo este tiempo, Mulder y Scully luchan para ser la familia que deberían haber sido. Fue escrito en 1998, por lo tanto no parte de la desaparición de Mulder en Requiem.
Nota del Autor: Nunca he escrito un fanfic  y no creo que nunca lo haga. Hace algunos días este en particular me estuvo dando vueltas en la cabeza, ya que lo leí hace un par de años, pero no me acordaba donde, ni en qué idioma, así que lo estuve buscando en el en la Fanficteca. Finalmente lo encontré en Gossamer y lo releí, me pareció igual de bello y emocional que la primera vez que lo hice. Como parece que mi búsqueda produjo curiosidad, decidí arriesgarme y tratar de traducir esta bella historia. Espero hacer justicia a la autora y a su relato.  El fanfic es un poco largo por lo que lo estaré trabajando y la vez  publicando por partes.
Feedbacks: Claro, para ver si vale la pena seguir traduciendo este y luego si puedo otros más
===== Once =====
Mulder tuvo un breve momento de pánico cuando se despertó, sin saber donde estaba y quien estaba a su lado-, pero tan pronto como vio el pelo rojo recordó. Casa. El hogar de Scully. En casa con Scully. Su hogar.
Tomó una respiración profunda y deja escapar el aire lentamente. Se pasó la mano por la
la cara, se restregó los ojos y se sentó con cuidado. Scully dormía a su lado, su rostro tranquilo. Su brazo izquierdo, más cerca de él, sobre su cara, la mano abierta y los dedos ligeramente curvados. Su mano parecía muy pequeña. Mulder deslizó los dedos sobre su mano y ella se movió, volteándose hacia el otro lado.
Alas, pensó y no estaba seguro por qué. Doradas y blancas alas.
Debe haber sido un sueño. Había tenido tantos sueños. Él sonrió, la besó en la frente y salió de la cama, teniendo cuidado de no despertarla.

Tenía hambre. Esto complacería a Scully, él sabía, que estaba preocupada de que él comiera lo suficiente. No iba a despertarla. Se las podría arreglar por sí mismo. Podía oler café una vez que estuvo en el pasillo y algo mas calentándose en la cocina mientras bajaba las escaleras. Le trajo un recuerdo, pero no uno de los que tan desesperadamente quería: de cuando tenía hambre, cuando no tenía dónde dormir y rogaba por comida, una mujer con cara gentil le había dado pancakes frescos para el desayuno fuera de un restaurante. “Estos se cayeron suelo”, le había dicho, guiñándole un ojo, a lo que él respondió de igual manera, aunque él no sabía lo que significaba el guiño. Ahora no estaba tan hambriento como lo había estado entonces, pero aún así el olor le había causado un gruñir de estómago y la boca se le había hecho agua.
Ben estaba cocinando. Tenía la radio encendida y mientras esperaba que los pancakes se cocinaran, arrastraba los pies un poco a manera de un baile perezoso. Se dio cuenta que Mulder estaba al pie de la puerta y sonrió con incertidumbre. “Días”, dijo y volteó un pancake.
“Buenos días”. Mulder entró en la cocina y fue a la cafetera. “¿Ya está listo?”
“Casi. El temporizador se apaga cuando lo esté”
Mulder miró alrededor de la cocina. “¿Qué puedo hacer para ayudar?”
“Um… ¿Quieres poner la mesa?” Dudó. “¿Sabes cómo?”
“Cuchillos en el centro y los platos en la cabeza, ¿verdad?”
Ben lo miró fijamente durante un momento y luego se echó a reír cuando Mulder sonrió.
“Claro. Lo siento. Por supuesto que sí. Lo siento”
“No soy completamente inútil”, dijo Mulder, y empezó a abrir las gavetas, en busca de los platos.
Ben lo vio y dijo, “Es extraño, ¿sabes? Que estés aquí, quiero decir. Y yo no sé – quiero decir, cómo -”
“No sabes cómo actuar conmigo.” Los platos. Gris pálido, con líneas de color azul y un dibujo azul en el medio.
“Más o menos. Más o menos. Y – va a tomar tiempo para acostumbrarse”
“Yo sé”. Mulder puso tres platos con cuidado sobre la mesa. Era una mesa cuadrada, pequeña, con apenas cuatro sillas. Perfecto para los dos que habían sido durante tanto tiempo, pensó. En la apresurada cena de la noche anterior, él había dudado sobre dónde sentarse. “Es extraño para mí, también”
“Ayer estabas -” Ben se detuvo de nuevo, ruborizándose y puso un poco más  de masa en el sartén.
“Ben. Está bien decirlo. Ayer yo era un enfermo mental y hoy soy un hombre de familia” Él también lo pensó. “Es extraño. Es un cambio para todos nosotros. ¿Dónde están los vasos? ¿Y las tazas de café?”
“En la gaveta encima del horno de microondas. Los cubiertos están en ese último cajón”
Mulder abrió el cajón que había señalado. Tres cuchillos, tres tenedores.
Los tres de nosotros, pensó, con un pensamiento triste, igual a como debería haber sido todo este tiempo, quizá más hermanos y hermanas – ella quería una familia grande —
Puso los cubiertos en el mesón y apoyó las manos contra el mostrador de la cocina. Era como si Scully le estuviera susurrando por detrás – “Lo hacen sólo con unos pocos óvulos ahora, dos o tres máximo. Los nacimientos múltiples son demasiado peligrosos para la madre y para los bebés. Podríamos hacerlo, Mulder. Es sólo una cuestión de si estamos dispuestos a soportar desilusiones” Y él mismo, más joven, confiado, abrumado por el amor por esta mujer, “espero que podamos tener gemelos” Y Scully, riéndose: “Vamos a empezar con uno y a ver qué pasa, ¿vale?”
“¿Papá? ¿Mulder?” Ben estaba a su lado, con la espátula en la mano. “¿Estás bien?”
“Sí. Estoy bien. Solo – creo -”. Sacudió la cabeza. Los ojos de ella se habían iluminado cuando él dijo gemelos. Ella quería una gran familia, una como en la que creció y él la había imaginado con muchos niños – “Lo siento”, dijo en voz baja. “Viene y va”
“Me asustaste por un segundo”, dijo Ben y volvió a la estufa.
Mulder puso los cubiertos cuidadosamente alrededor de los platos. ¿Había sido un recuerdo? No estaba seguro. Parecía demasiado dulce para ser real. ¿Si habían hablado
acerca de bebés? Se habían acostado en su cama y hablaron acerca de bebés. Estaba seguro. Casi seguro. Se habían abrazado y le habían puesto nombre a sus niños, riendo, al principio, haciendo variaciones de Fox y luego más en serio. Si tenemos una niña me gustaría el nombre Lily. Siempre me ha encantado el nombre de Benjamín.
Él lo había dicho. Había tenido a Scully en sus brazos y dicho: Siempre me ha gustado el nombre Benjamín.
Ben le miraba con el ceño fruncido, poniendo sólo una mínima atención a los pancakes. Mulder sonrió y dijo: “Yo te puse el nombre”
“¿Qué?”
“Yo te puse el nombre. Antes de que nacieras. Una vez estábamos hablando y yo
dije que me gustaba el nombre de Benjamín y aquí estás. Ben. Yo te puse el nombre”
“Oh”, dijo Ben, perplejo un momento antes de volver al fogón.
Mulder se quedó allí, preguntándose si tal vez estaba equivocado, tal vez no era un
recuerdo después de todo, sólo un deseo, quizá Scully le había dicho otra historia de cómo le había puesto su nombre… luego se fue a la nevera y sacó la jarra de jugo de naranja. Tendría que preguntarle a Scully. Scully le podría decir si era la verdad o sólo trucos de su mente.
“Esto es lo que me gusta ver”, dijo Scully desde donde estaba apoyada en la puerta y ambos hombres le sonrieron. “Ustedes pueden satisfacer todas mis necesidades, todo el tiempo”
“Buenos días, mamá”, dijo Ben con alivio y ella se acercó y lo besó brevemente.
“Huele delicioso”
“Van a estar en un minuto”
“Maravilloso.” Se acercó a Mulder y lo abrazó. “Me preocupé, cuando desperté y no estabas ahí”
“Estaba buscando café. Y me encontré el desayuno”
“Eso veo”
“Y no quería despertarte. Eres tan linda cuando duermes”
Ella sonrió y volteó su rostro hacia él. “Bésame, por favor”, dijo y él lo hizo.
“Menor presente”, dijo Ben, pero parecía como si estuviera bromeando.
Mulder frotó de nuevo la espalda de Scully, sosteniéndola cerca. Quería hablarle de su posible recuerdo, pero decidió esperar. No estaba seguro de cómo tocar el tema. Por supuesto que ella quería que el recordar las cosas, pero si recordaba cosas que no eran verdad, se disgustaría, ¿no?
Y él no quería molestarla. No a esta hermosa, dulce, perfumada mujer que dormía junto a él de manera confiada y lo besaba con ternura.
“Pancakes listos”, dijo Ben-, poniendo el plato con los pancakes apilados y todos se sentaron a la mesa después de que Scully tomó la cafetera.
^*^*^*^*^*
Ben observaba mientras comían, la forma cuidadosa como Mulder cortaba su comida,
El afecto de Dana, la forma en que parecían hiper-conscientes cada vez que sus manos se rozaban. Mulder la miraba también, a veces miraba a Ben y después, tímidamente evitaba sus ojos. Scully hizo la mayor parte de la conversación. Quería llevar a Mulder de compras, si él se sentía bien para hacerlo. Y había gente que lo quería ver, ¿hoy estaría bien o deberían esperar un tiempo?
Ben rara vez había visto a su madre tan feliz. Era una especie de la felicidad sutil, no obvia para alguien que no la conociera bien, pero él conocía los signos. Su locuacidad, sobre todo – su madre no era una mujer conversadora. La luz en sus ojos. Que permitiera que sus manos se rozaran y así permanecieran.
No estaba seguro de qué hacer con Mulder. Una cosa era decir, este es mi padre – pero otra cosa completamente diferente ver realmente al hombre, hablar con él, ver sus propios ojos en la cara de este hombre.
Mi padre, pensó. Este es mi padre. Se bebió el café muy rápido y se quemó la garganta. “Disculpen,” dijo, se levantó y recogió sus platos.
“Está bien, Benjie”, dijo Scully, sorprendida de que terminará tan rápidamente. Normalmente el desayuno del domingo solía tomar una hora, por lo menos. “¿Quieres venir de compras con nosotros? Podrías comprar algo de ropa nueva para el verano”
“Oh. No, yo estoy bien de ropa”
“¿Estás seguro? No necesitas pantalonetas, zapatos o ropa interior?”
“Mamá,” dijo Ben, avergonzado y Mulder sonrió comprensivamente. “Estoy bien. Te lo prometo. Ustedes dos, vayan visiten a los Pistoleros y…lo que sea. Yo tengo tarea que hacer”
“Está bien. Nos vamos en un par de horas, por  si cambias de opinión…”
“Ya veremos”, dijo Ben y se puso a enjuagar sus platos para ponerlos en el lavavajillas. El trato era, que quien no cocinaba hacía la limpieza, por lo que sólo enjuagó la parrilla y la licuadora y las dejó en el fregadero. Se fue a su habitación, prendió su equipo de sonido,
y volvió a la cama con la novela que estaba leyendo para inglés.
Sólo había leído algunas páginas cuando oyó un suave golpe en su puerta y Scully abrió. “¿Puedo entrar?”
“Sí”. Se sentó y puso el libro a un lado, Scully entró, caminando cuidadosamente entre el desorden en el suelo y se sentó en el borde de su cama.
“¿Qué estás leyendo?”
“‘Slaughterhouse Five”
“Oh, me gusta esa. Siempre me ha gustado Vonnegut” Se colocó el pelo detrás de la oreja y dijo en voz baja: “¿Cómo estás con todo esto, Benjie? ¿Estás bien?”
“Sí, mamá, estoy bien”
“Yo sé que es repentino y extraño y ciertamente no lo que cualquiera de nosotros esperaba -”
“Mamá. Estoy bien. Es lo que quieres, ¿verdad?”
Ella miró por la ventana por un momento y luego dijo: “Espero que sea lo que tú quieres también”
“Mira -” Él suspiró. “Es extraño, pero sería estúpido esperar que nosotros caigamos en una especie de – patrón – de inmediato, ¿no te parece? Nosotros apenas lo conocemos. Él no nos conoce. Tienes que admitir que, mamá, que realmente el no sabe quién eres”
“Él sabe lo suficiente”
“Él sabe que tu nombre es Scully y él sabe que lo amas y realmente eso es todo”
“Él confía en mí. No creo que lo hiciera si él no supiera, en el fondo – quien soy”
“¿Crees realmente que el – ¿Crees que alguna vez todo volverá a él?”
“No es como un programa de televisión, donde se golpea en la cabeza y de repente todo vuelve a él. El daño está hecho. No se puede arreglar el cerebro de la misma manera que se arregla  un hueso roto” Sus expresivos ojos fijos en él, sonriéndole. “Él sabe que tú eres su hijo. Creo que realmente entiende eso”
Ben le devolvió la sonrisa, incómodo y dijo: “Bueno, eso todo está muy bien, pero yo realmente no veo que eso cambie nada, o le ayude a él”
“Es la conexión en este momento, Benjie, eso es importante. Él quiere amarte. Espero que tu trates de amarlo”, dijo y preguntando en silencio, con los ojos, Ben suspiró.
“Voy a intentarlo. ¿De acuerdo? Lo voy a intentar”
“Gracias”. Le revolvió el pelo cariñosamente y se levantó. “¿Estás seguro que no quieres ir de compras con nosotros? “
“Estoy seguro. Gracias. Tengo que leer… Y pensé tal vez en ir a correr más tarde”
“Vale. Traté de llamar a la abuela Maggie, pero contesta la máquina, de modo que si
devuelve la llamada dile dónde estamos, ¿de acuerdo?”
“Si”
“Y estoy pensando en pollo para la cena esta noche. ¿Qué te parece?”
“Suena bien”
“Nos vemos más tarde”. Salió de la habitación y cerró la puerta detrás de ella.
Después de una hora más o menos, Ben los oyó salir, se levantó de la cama de nuevo
y se cambió  a su ropa de correr. Había un parque a unas cuadras de su casa con algunos buenos caminos para correr y Scully prefería que él fuera allí más que a cualquier otro lugar, porque estaba muy bien cuidado y ocupado.
Montó en su bicicleta hasta el parque y la aseguró en una fila ya llena. Calentó los músculos por unos minutos mientras decidía qué camino tomar.
Por el estanque estaría bien, no lo había tomado por un tiempo. . .
¡Oh, sí que era bueno correr! Cuando era pequeño, su madre iba a correr con él, en un cochecito que podía empujar. Se había unido a ella en su bicicleta por un tiempo, pedaleando locamente para seguir su ritmo y finalmente, cuando tenía nueve años más o menos empezó a correr a su lado. Pero ella ya no estaba corriendo hacía un tiempo, pues prefería ejercicios que fueran menos exigentes con sus articulaciones. Ahora ella montaba en bicicleta cuando se ejercitaban juntos.
A él le gustaba el ritmo del mismo, el dolor en los pulmones, lo fácil que era despejar su mente. Correr, pensó, es la mejor terapia. Tal vez cuando Mulder estuviera más fuerte, lo llevaría con él, si él quería.
Una campana de una bicicleta sonó detrás de él y él se movió desde del medio del camino hacia un lado y dos bicicletas pasaron junto a él. La tercera se detuvo unos metros  adelante. “¡Ben! ¡Hola!”
Era Emma. El cabello le caía en trenzas por debajo de su casco y sus piernas parecían increíblemente largas en sus pantalones cortos. Ben sonrió y se fue corriendo hasta ella. “Hey, Emma.”
“¿Cómo estuvo tu viaje? El de ‘Cosas de familia’, ¿todo bien?”
“Estuvo bien. Todo salió bien” Él movió los pies y los otros dos ciclistas se devolvieron hacia ellos – un hombre mayor y una niña un par de años más joven que Emma.
“Este es Ben”, les dijo y la chica sonrió. “Este es mi papá y mi hermana Zoé”
“Hola, Ben”, dijo el Sr. Hicks y Zoé rió otra vez. “Cariño, ¿por qué no te encuentras con nosotros al lado de la fuente?”
“Muy bien”, dijo Emma “Estaré allí en unos minutos” Ella sonrió y miró a Ben otra vez. “Entonces, ¿tu madre regresó?”
“Sí. Ya volvió “
“¿Y las cosas de la familia?”
No estaba seguro de cómo responder a esto. “Trabajando en eso”, dijo y Emma parecía un poco decepcionada. Bueno, ¿qué quieres, pensó, para sí, que confíe en ti o algo así? “Adiós, Emma” dijo y comenzó a correr por el camino de nuevo. Volteaba unos cuantos metros  más adelante – luego hacia la cascada, a la derecha, hacia el sitio de juegos, para la izquierda – el tomó el desvío hacia la izquierda —
Se detuvo y miró hacia atrás, donde Emma seguía parada, con la bicicleta apoyada en la cadera. Su boca estremeciéndose por un momento, entonces ella se montó en la bicicleta y pedaleó pasándolo con rapidez, tomando el desvío de la derecha.
Hice algo malo, pensó Ben, viendo como se iba.
Empezó a correr de nuevo y tomó el lado derecho del desvío.
Al llegar a la fuente, los tres estaban junto a ella, el Sr. Hicks tenía su brazo sobre los hombros de Emma y Zoé le acariciaba el brazo con simpatía. Ben  vaciló y corrió hacia ellos. Zoé le dirigió una mirada tan amenazante y furiosa como la que sólo puede ser la de una niña de trece años. El Sr. Hicks mantuvo el rostro neutro y dijo en voz baja, “Emma”
Ella miró a Ben. Tenía los ojos rojos y las mejillas húmedas. “¿Qué…qué quieres?”
“Emma…sé que fui grosero. Lo siento”
Frunció la boca malhumorada y dijo: “Como sea. No te voy a molestar más”
“Emma – mira -” Deseaba poder evitar  los ojos acusadores de su hermana. “Es así. Las cosas están extrañas en mi casa y es difícil hablar sobre eso. A nadie. Tú no me molestas – es solo -” Él miró la cara del padre de Emma, que parecía inteligente, amable y protector de su hija. “Es difícil hablar de eso”
La expresión de Zoé se suavizó un poco, así como la del señor Hicks y Emma dijo en voz baja: “Cuando dijiste que todo estaba bien, yo pensé -”
“Yo sé. Mira, no te preocupes. No tienes que preocuparte por mi extraña familia, no es – tu no necesitas preocuparte por eso”
“Pero yo quiero”, dijo Emma y Ben se sorprendió de qué valiente era, al decir eso en frente de su familia. O tal vez era valiente porque su familia estaba con ella.
“Gracias”, dijo en voz baja. “Pero no hoy. ¿Está bien?”
“Muy bien”, asintió ella. “Nos vemos mañana”
“Bien. Adiós”, les dijo a los tres y comenzó a correr por el camino de nuevo, de regreso a su bicicleta, para ir a casa.
^*^*^*^*^*^
Mulder estaba en silencio mientras se dirigían al centro comercial. “Hay un montón de gente aquí “, dijo mientras se detuvieron en el estacionamiento.
“Sí, la hay”, dijo Scully, apretándole la mano. “¿Vas a estar bien con esto? Si es demasiado pronto – “
“No sé qué tan feliz esté Ben de que ande vestido con su ropa” Él le apretó la mano. “Estoy bien. Puedo hacer esto”
“Es simplemente ir de compras, Mulder, no tenemos que hacerlo hoy”
“Yo quiero”. Miró por la ventana. “Pero seguramente que hay mucha gente aquí”
“Mulder” Le puso la mano en la parte posterior del cuello y lo acercó a ella, de modo que pudiera susurrarle al oído. “Mulder. Yo estoy contigo. Vas a estar a salvo aquí. Estás a salvo conmigo. Te lo prometo”
“Yo sé”, susurró. “Lo sé. Estoy bien. Vamos a hacer esto”. Trató de sonreírle y abrió la puerta del carro.
Scully salió y activó el seguro. Mulder dio vuelta al carro y le tomó la mano, sosteniéndola con fuerza mientras caminaban por el estacionamiento del centro comercial. Entraron por la puerta principal y la respiración de Mulder se aceleró, entonces le apretó la mano aún más. Scully no dijo nada, pero le miraba: sus ojos se movían, su rostro estaba pálido y gotas de sudor empezaban a formarse en la frente.
Esto no va a funcionar, pensó y se detuvo.
“Mulder. Vamos. Vámonos a casa”
“Hay mucha gente”, dijo en voz baja, retiró la mano de la de ella y se sentó en sus rodillas, cubriéndose el rostro con las manos.
A su alrededor, la gente dejó de caminar y empezó a reunirse. “¿Él está bien?” “¿Necesita ayuda, señora?” “¿Llamamos a seguridad?” “Tal vez es un ataque”
“Mucha gente”, se quejó Mulder, meciéndose hacia adelante y hacia atrás sobre las rodillas.
Scully se arrodilló a su lado y puso sus brazos alrededor de él.
“Shh, shh, está bien”, susurró y casi que respiró con alivio cuando un guardia se movió a través de la multitud y se inclinó para hablar con ella.
“¿Qué pasa, señora?”
“Mi amigo está poco acostumbrado a las multitudes. ¿Podría usted -?” Ella asintió con la
la cabeza hacia la gente alrededor de ellos.
“Por supuesto”. Él asintió, se puso de pie y comenzó a dispersar a los curiosos. “Muévanse, todos. Nada que ver aquí. Todo está bien. Muévanse”
“Lo siento, Scully”, susurró Mulder, ella suavemente le quitó la mano de la cara y le acarició la mejilla.
“Está bien, cariño. Está bien. Vamos a llevarte a casa” Le besó la frente, le ayudó a ponerse de pie y salieron del centro comercial. Tuvo que ayudarle a ponerse el cinturón de seguridad.
“Lo siento, Scully”, dijo Mulder una y otra vez, sin que nada pudiera convencerlo de que no tenía nada porque disculparse.

~ por Angelik en enero 21, 2010.

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