Estrella Fugaz/Shooting Star XIV


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Estrella Fugaz/Shooting Star 14

Autora : Jenna Tooms
Idioma Original: Inglés
Traducción y Adaptación: paolabaru
Disclaimer : No son míos. Legalmente son propiedad de Chris Carter y Twenthy Century Fox.

Tipo : NR-18 (Esta parte si es completamente NR-18) MSR Angst

Resumen: Hace diecisiete años, Mulder desapareció. Reunidos después de todo este tiempo, Mulder y Scully luchan para ser la familia que deberían haber sido. Fue escrito en 1998, por lo tanto no parte de la desaparición de Mulder en Requiem.
Nota del Autor: Nunca he escrito un fanfic  y no creo que nunca lo haga. Hace algunos días este en particular me estuvo dando vueltas en la cabeza, ya que lo leí hace un par de años, pero no me acordaba donde, ni en qué idioma, así que lo estuve buscando en el foro. Finalmente lo encontré en Gossamer y lo releí, me pareció igual de bello y emocional que la primera vez que lo hice. Como parece que mi búsqueda produjo curiosidad en algunos miembros del foro, decidí arriesgarme y tratar de traducir esta bella historia. Espero hacer justicia a la autora y a su relato.  El fanfic es un poco largo por lo que lo estaré trabajando y la vez  publicando por partes.
Feedbacks: Gracias por los comentarios, creo que de ahora en más me animaré a traducir algún otro relato. Claro que primero terminaré con este. Por ahora no mas charla y continuemos… espero que lo sigan disfrutando!!!
===== Catorce =====
Hay pocas comidas tan fundamentalmente deliciosas como la pizza fresca y la cerveza de raíz fría. Se comieron las primeras rebanadas en silencio reverencial, sólo interrumpido por la solicitud de servilletas. Mulder comía con los ojos cerrados en éxtasis inducido por el pepperoni -había exclamado: “¡Oh, mi favorita!” cuando abrieron la caja-, lo que hizo que Scully y Ben sonrieran. Fue menos entusiasta con la pizza de vegetales, que era la otra opción, pero se comió una rebanada y decidió que no estaba mal tampoco.
Una vez que la primera oleada de hambre fue saciada, Scully se recostó en su silla con un suspiro de satisfacción. “Tan agradable como sería vivir solamente de pizza, realmente tenemos que ir al supermercado”, dijo.”Podría ir mañana después del trabajo…”

“Puedo ir esta noche, si quieres”, dijo Ben. “Podría llevar la tarjeta del banco”
“Oh, ¿en serio, Benjie? Eso estaría perfecto. Por supuesto, eso significa que tenemos que hacer una lista”
“¿Qué?”, dijo Ben, “¿no te gusta cuando improviso?”
“Cada vez que improvisas terminas gastando demasiado”, dijo Scully con firmeza. “Vamos a hacer una lista y quiero que trates de ceñirte a ella, por favor”
“Siempre me ajusto a ella”
“Un envase de helado, Ben. No más”
“Bien, bien”
“Voy a ir con él”, dijo Mulder y ambos lo miraron sorprendidos.
“¿Estás seguro, cariño? El supermercado esta generalmente muy lleno, incluso a esta hora de la noche”
“Por favor”, dijo Mulder. “Yo quiero”
Scully tocó con los dedos su vaso por un momento y luego dijo: “Tal vez debería ir contigo”
“Estaré bien”, dijo Mulder.
“Yo puedo cuidarlo, si pasa algo”, dijo Ben.
“Pero nada va a pasar. Voy a estar bien. Estoy seguro de que voy a estar bien”
“Muy bien”, dijo Scully después de pensarlo un momento más. “Pero quiero que vuelvas a casa en el momento en que empieces a sentirte incómodo, ¿de acuerdo? En el preciso instante”
“El preciso instante”, Mulder le hizo eco y ella le sonrió al fin.
“Muy bien. Voy a hacer la lista, mientras que ustedes dos limpian”
“¡Nos atraparon!”, dijo Ben, sonriendo y se comió otro pedazo de pizza con sólo unos pocos bocados antes de levantarse y tomar su plato y vaso y ponerlos en el lavaplatos.
Mulder fue muy cuidadoso mientras ayudaba con los platos. Cuando vivió en el hospicio rompía un plato cada semana y aunque hasta ahora no había roto ninguno de los platos de Scully tampoco quería empezar. Ben guardó los restos de la pizza, a la vez que le hacía sugerencias a Scully sobre la lista de compras. Cuando la cocina estuvo limpia, Scully le dio la lista, las llaves del carro y la tarjeta bancaria. “Ven a casa, si ocurre algo”, le dijo otra vez. “Lo que sea”
“Yo sé, mamá. Vamos a estar bien”
Besó a Mulder y le susurró: “Te amo”, se quedó en la puerta de garaje sin cerrarla hasta que el carro desapareció en la calle. Ben conducía como Scully, rápido y preciso. Encendió la radio y la apagó de nuevo. “Puedes elegir”, dijo.
“Lo que quieras. Yo no conozco ninguna emisora”
“Cierto”. Ben encendió la radio de nuevo. La música era fuerte y estridente, así que Mulder se preguntó si eso era lo que estaba de moda ahora o Ben la había elegido para ver su reacción. Sea cual fuera la razón, después de sólo unos pocos minutos Ben cambió la emisora a algo más suave y se relajó un poco, recostándose en su asiento.
Cuando llegaron al supermercado el estacionamiento estaba casi a la mitad de ocupado y Ben miró a Mulder por un momento después de apagar el carro.
“¿Estás seguro de que vas a estar bien?”
Mulder asintió con la cabeza y dijo: “Sí. Estoy seguro. Yo puedo hacer esto”
“Muy bien”. Se bajó del carro y Mulder lo siguió.
Las luces fluorescentes eran anormalmente brillantes y Mulder se detuvo en la entrada. Quería tomar la mano de Ben, pero no creía que a Ben le fuera a gustar mucho eso.
Ben ya estaba por delante de él, empujando un carro y yendo hacia un lado de la tienda. Él sabe moverse aquí, pensó Mulder, ha estado aquí cientos de veces. Tomó un profundo
respiro y fue a donde Ben le estaba esperando.
“¿Aguantando bien?”, preguntó Ben.
“Estoy bien”. Ben tenía un paso rápido y largo, que Mulder mantenía fácilmente. Tenía el pelo grueso, de color castaño oscuro que llevaba largo arriba y corto a los lados y tenía los ojos grises bajo esa luz. Él era alto. Sus manos y pies eran grandes y su cintura era delgada.
Este es mi hijo, pensó Mulder. Este muchacho – este hombre – está aquí por mí. Volvió a respirar profundamente, enderezando los hombros, Ben lo miró y le sonrió incómodo por un momento.
“¿Todo bien?”
“Muy bien. ¿Qué estamos buscando?”
“El helado de mamá. Ella siempre insiste en comprar sólo medio galón y luego lo comemos en tres días, entonces es como, ¿cuál es el punto? Compremos de una vez todo el galón, así al menos va a durar toda la semana”
“Tal vez deberíamos comprar el galón entero”
“Bueno, eso es lo yo le digo”. Se detuvo frente a un congelador abrió la puerta y sacó dos cajas de cartón. “A mí me gusta el Häagen-Dazs, pero ella me dice que es demasiado caro, pero cuando llevamos de otras marcas, son insípidos y se quedan guardados en el congelador”
“Así que dura más de una semana”
Ben vaciló y luego se encogió de hombros y continuaron por el pasillo.
“Bueno, a la larga lo comemos con mucho chocolate. A mamá le gusta el chocolate”
“Sí,” Mulder murmuró, sin sorprenderse. A Scully le gustaba el chocolate… él lo sabía.
“O se lo damos a los Pistoleros – los amigos de Mamá -; comen cualquier cosa. A mamá le gusta alimentarlos. Ella se preocupa por ellos, tres solterones…”
“Eran mis amigos también, ¿no?”
“Sí,” dijo Ben. “Supongo que lo eran”
“Espero conocer a tus amigos en algún momento, Ben”
“Oh. Si. Claro. No veo por qué no”. Ben no dijo nada durante un rato, mientras tomaba cosas de los estantes, sin mirar la lista, entonces le dijo bruscamente: “Yo estaba hablando con un amiga esta tarde. Una chica. No he tenido muchos amigos que fueran niñas”, le pasó un sobre de de arroz instantáneo y dijo: “No he tenido muchos amigos, punto”
“¿Por qué?”, dijo Mulder y Ben lo miró.
“Yo no lo sé. Con algunas personas simplemente es difícil hablar, supongo”
“Eso no debería detenerte”
“No; quiero decir…creo que yo soy una persona con la que es difícil hablar. Y nunca me di cuenta de eso, hasta hoy. Mamá y yo, hemos hablado de esto, es como que ninguno de los dos deja entrar a las personas fácilmente. Ella dice que es algo en lo que tengo que trabajar. Pero hoy estuve hablando con esta chica y…”, se detuvo y empezó  a reírse de sí mismo. “No importa. Te estoy aburriendo”
“Es tu vida, Ben, estoy interesado. Quiero saber de ti”
Eso le mereció una sonrisa y Ben le dijo: “Yo estaba hablando con esta chica y ella dijo que hay mucha gente que quisiera conocerme mejor, pero que yo aparento ser tan auto suficiente, -creo que es lo que ella intentó decirme- que muchos de ellos tienen miedo de acercarse a mí. Que me voy a sentir realmente ofendido o algo así”
“¿Y es cierto? ¿Te ofenderían?”
Se encogió de hombros, inclinándose sobre el carro de compras y lo empujó  por otro
pasillo. “Depende. Hay un montón de idiotas en mi escuela, que andan con algunos chicos y lo hacen perfectamente bien, pero es difícil de decir. No puedo adivinar cuando alguien está siendo sincero conmigo o cuando sólo va a reírse de mí con sus amigos, así que mejor me mantengo alejado de todos ellos”
“¿Qué pasa con la chica con la que estabas hablando? ¿Cómo se llama?”
“Emma. Su nombre es Emma”. Suspiró. “Ella se junta con el grupo de imbéciles”
“Pero te gusta”
“Si, me gusta. Y yo le gusto. Y a ella le gustan sus amigos. A lo mejor no son las personas terribles que siempre he pensado que son”. Se detuvo y miró a Mulder. “Dos cambios drásticos en la vida en tan solo tres días”
“Espero que yo no te esté haciendo la vida más difícil”, dijo Mulder seriamente.
Ben sacudió la cabeza. “No estoy seguro de cómo debo decirte…-Papá- se siente extraño”
“-Mulder-, funciona”
“Creo que mamá quiere que te llame papá”
“Dime con lo que sea que te sientas más cómodo”
Ben dijo, después de un momento, “Me gustaría preguntarte cosas que nadie más
sabe acerca tuyo. Como, cómo eras cuando tenías mi edad y cosas así. Quiero decir, mamá no te conocía todavía, tu familia ya no está y la Tía Samantha no sabe, además ella y mamá no se hablan de todos modos”
“Tía Samantha?”
“Sí. Tú hermana. Supongo que también te olvidaste de ella”
“Samantha”, Mulder repitió en voz baja. Había un sentimiento acerca de ese nombre, de rabia, de dolor y finalmente de resignación, pero no recuerdos específicos. “Mi hermana”
“Sí. Yo no sé si ella sabe que estás de vuelta. Como te dije, ella y mamá no se hablan. Cuando la abuela Teena murió se dieron por vencidas en cualquier pretensión de llevarse bien. No sé lo que pasó entre ellas, aunque creo que era una pelea acerca de ti”
“Mi hermana,” Mulder repitió en voz baja. “¿Y ella es toda mi familia?”
“Sí, eso creo. Mis abuelos murieron hace mucho tiempo y tú no tienes otros hermanos o hermanas. Creo que hay parientes lejanos, pero nunca han mantenido contacto con nosotros, tampoco. Luego está la familia de mamá, por supuesto, pero ella no habla con ellos a menudo, excepto con la abuela Maggie. Mamá es…reservada”, dijo Ben después de un momento, “¿Sabes?, es extraño lo que recuerdas y lo que no. Yo pensaba que recordarías a tu hermana más que a mamá, pero es como si todo lo que recuerdas es a mi mamá”
“Bueno…”, dijo Mulder y se encogió de hombros porque no tenía una explicación de eso tampoco. “Ella es quien es, ¿sabes?”
“Sí,” dijo Ben. “Yo sé”.
^*^*^*^*^*
Scully los salió a recibir a la puerta del garaje cuando regresaron a casa, evidentemente aliviada de que la salida hubiera transcurrido sin incidentes. Ben subió a su habitación tan pronto como organizó algunas de las compras, aunque todavía era temprano.
Mulder jugueteó con las latas de sopa en la despensa durante unos minutos, apilándolas y volteándolas para que sus etiquetas quedaran hacia adelante, sin saber qué hacer hasta la hora de acostarse.
Había estado toda la noche tratando de no pensar en besar a Scully, pero era muy difícil no hacerlo. Tenía una boca tan bonita. Sus labios eran llenos y suaves y cuando ella los apretaba contra los suyos, lo hacían sentir cálido y valeroso y maravilloso. Sus manos sobre su cuerpo eran como un bálsamo curativo.
Quiero tocarla, pensó y suspiró profundamente. Ella podría quererlo también –incluso podría gustarle-, pero ¿cómo se lo preguntas?
“¿Mulder?” Su voz era suave. “¿Ya terminaste aquí?”
“Oh. Si” Salió de la despensa y apagó la luz, puso sus manos sobre los hombros de Scully y la besó en la frente. “Espero que no estés muy enojada por el helado”
“No estoy enojada. Nosotros comemos demasiado helado, igual”, ella le deslizó sus manos por los brazos hasta los codos. “Mulder. Creo que tenemos que hablar un poco”
“Prefiero besarte”
Scully sonrió y dijo en voz baja: “Algunas cosas nunca cambian. Pero esto es importante”
“¿Más importante que besarte?” La atrajo más y la besó en la frente de nuevo y luego en la nariz.
“Mulder. Me preocupa tu corazón”
Se miró el pecho y luego a ella, con el ceño fruncido. “¿Por qué?”
“Hay un estado causado por la pérdida excesiva de peso y me temo que en este momento tu corazón no esté preparado para el esfuerzo”. Se mordió el labio inferior por un momento y luego dijo: “Creo que sería más prudente esperar hasta que estés más aliviado. El sexo es extenuante. No me gustaría que algo como esto te haga daño”
“Oh”, dijo en voz baja y luego le retiró las manos de los hombros.
“Tal vez debería dormir en la habitación de invitados, también”
“No, no, Mulder -”, ella suspiró. “Esto es exactamente lo que yo no quiero que pienses. Yo quiero dormir contigo. Quiero estar cerca de ti y quiero – ¡Oh, Dios!, yo quiero hacer el amor contigo. Pero sólo cuando esté segura de que estás lo suficientemente sano como para hacerlo”
Mulder estudió su rostro por un momento y luego le acarició la mejilla con los dedos. Scully tomó aire y cerró los ojos. “Yo creo”, dijo él lentamente, “que deberías dejarme ser el juez de eso”
“Mulder…” Ella sonrió, con los ojos todavía cerrados. “Siempre fuiste el peor paciente sobre la tierra”
“Me siento bien”, dijo Mulder. “No pierdo el aliento subiendo las escaleras. Le mantuve el paso a Ben todo el tiempo que estuvimos en el supermercado y él camina rápido. Mira-”, le tomó la mano y la apretó contra su pecho. “¿Puedes sentirlo?”
Ella extendió los dedos para que su mano descansara sobre su corazón. “Sí, lo siento”
“¿Cómo lo sientes?”
“Fuerte”, susurró. “Se siente fuerte”, agregó, después de un momento de sentirle los latidos de su corazón y acariciándole suavemente el brazo, con la otra mano: “Y rápido. Y estable”
Mulder dejó que sus dedos se deslizaran hasta el brazo y apoyó su mano sobre la de
ella en su pecho. “Yo quiero tocarte” dijo. “Quiero tocarte  y besarte y…y todo lo que tú quieres que haga, quiero hacerlo”
Ella hizo un suave sonido desde su garganta. “Pero Scully – esta me da un poco de vergüenza -”
Los ojos de ella se abrieron. “¿Qué?”
“Sé que no soy virgen, pero me siento como uno. No estoy seguro de saber cómo hacerte el amor”
“¿Te acuerdas de algo?”
“Recuerdo los sentimientos. Momentos. Recuerdo amarte tanto, que mi cuerpo se llenaba como – como cuando aguantas la respiración -”. En esto, ella cerró los ojos otra vez y se acercó más a él. “Pero yo no recuerdo acciones específicas, o algo así”
“Mm”, dijo ella en voz baja. “Bueno. Será todo como la primera vez de nuevo, ¿cierto?”
“¿Me mostrarías, Scully? ¿Me mostrarías como hacerte el amor?”
“Sí. Sí. Por supuesto que lo haré. Pero esa es mi otra preocupación”
“¿Qué?”
“No quiero Benjie nos oiga”
“Su habitación está en el otro extremo de la casa”
“Pero yo puedo ser ruidosa”, dijo Scully, el rubor aumentando en sus mejillas. “Me tendrás que ayudar con eso”
“Entonces tal vez deberíamos seguir aquí”, dijo Mulder en voz baja.
Ella sonrió y le miró. “Lo sé. En el estudio. Ese sofá verde allí, era tuyo”. Ella le tomó las dos manos en la suya y comenzó a llevarlo hacia su estudio. “Ben puede haber sido concebido en ese sofá, aunque, por supuesto es difícil precisar algo así en nuestras circunstancias”
“Me gustaría poder recordar, Scully. Me gustaría poder recordar contigo”
“Está bien, Mulder”, susurró, cerrando la puerta del estudio con el pie y tirando de él hacia ella. “Recuerdo lo suficiente por ambos. Y sólo piensa en todos esos nuevos recuerdos que tendrás”
Mulder se sentó en el sofá y tiró de ella hacia su regazo, ella se le sentó a horcajadas sobre sus rodillas. “Sí”, dijo él en voz baja. “Muéstrame, Scully”
Tenía los ojos dilatados por lo que se le veían casi completamente negros, ella le tomó la cabeza con las manos y le alisó el pelo. “¿Dónde quieres tocarme, Mulder?”
“En todas partes”. Él tragó saliva y le puso las manos suavemente sobre los muslos. “¿Por dónde empiezo?”
Ella sonreía con ternura y le tomó las manos y las besó. “Empieza desde arriba y luego a descender. Utiliza tus manos. Usa tu boca. Y cuando llegues a cierto punto, creo que sabrás qué hacer Mulder”
Mulder le puso las manos en la cara y metió sus dedos entre el pelo.
Trazó su cabeza, sus orejas, pómulos, corrió sus dedos a lo largo de la mandíbula, la barbilla y la nariz y luego le pasó los dedos por los labios que se abrieron para lamérselos con la lengua y luego chuparlos en la boca. Ella comenzó a moverse contra él, sus caderas rozándose contra él lenta y fácilmente. Mulder empezó a rozarla en respuesta, enviando con cada toque un delicioso temblor por todo su cuerpo. Scully se inclinó para besarlo, sosteniéndole la cabeza por su cuello. Cuando le desabotonó los primeros botones de la camisa, él dejó de moverse completamente y la agarró por la cintura.
“¿Pasa algo?”, susurró Scully.
“No. Nada. Scully – Me siento tan extraño -”
Ella llevó una mano a la frente y la otra para tomarle el pulso en su garganta y él sonrió. “Extraño, pero bien”, dijo y ella se relajó un poco.
“Todavía estoy preocupada”
“No lo estés. Me siento feliz – y – y -”
“Sí”, murmuró, besándolo de nuevo.
“- y amado-muy amado, Scully”
“Sí, Mulder. Siempre amado”
“Te amo, lo sabes, ¿cierto?,” le dijo él.
“Lo sé”.
Él tomo el borde de su camiseta y la miró, ella asintió ligeramente con la cabeza y levantó los brazos. Él le quitó la camisa, pasándola sobre su cabeza y ambos suspiraron mientras él puso sus manos alrededor de sus pechos con reverencia.
“¿Está bien esto?”
“Sí. Sí”. Scully se desabrochó el sostén y Mulder se lo quitó, ella sonreía por su delicadeza, “Oh, Dios.” Él la miró a la cara otra vez, la cual estaba sonrojada, sus ojos estaban cerrados, entonces decidió no preguntar, sólo actuar. La atrajo más hacia él y capturó entre sus labios uno de sus pezones color rosa oscuro. Scully lanzó un grito apagado, lo abrazó por el cuello y le besó el cabello. “Así está bien, Mulder”, susurró
entre besos. “Muy  bien”
Él le pasó las manos por la espalda y por los costados, mientras le chupaba los senos, tocándole los hombros, su estómago liso y sus redondas caderas. Cuando ella gimió, él se detuvo por un momento, seguro que la había lastimado, pero ella sonriéndole, le susurró: “No pares”, así que él continuó.
Y si a ella le gustaba en uno de los senos le debía gustar también en el otro – y aquel gemido debía ser bueno, sí, a ella le gustaba – y, ¡oh, la forma en que sus caderas se rozaban contra él, se sentía tan bien!
Bruscamente, ella le empujó la cabeza alejándola de sus senos y Mulder levantó la vista mirándola. “¿Hice algo mal?”
“No. No.” Su respiración era rápida y le temblaban las manos mientras se ocupaba de su camisa. “Es tu turno”. Le abrió la camisa y con impaciencia se la quitó. Se inclinó hacia su cuerpo y cerró su boca sobre su pezón. Mulder gritó ahogadamente mientras le acariciaba el cabello, mirando la cabeza brillante que se movía sobre su pecho. Sentía que su cuerpo no tenía peso, que era infinito, como ella si estuviera tratando de juntarlo con sus besos.
Ella le besó el cuello y el pecho, deslizándose por su cuerpo hasta que se arrodilló en el suelo. Sus manos temblaban cuando desabotonó los botones de sus jeans. Mulder le cogió las manos y las besó. No dijo nada y después de un momento Scully se puso de pie cuidadosamente, todavía tomándole las manos.
“¿Qué pasa?” -susurró-. “¿Estás bien?”
“Sólo quiero mirarte por un minuto”. Luces ámbar brillaban a través de las sombras de las lámparas de la calle, poniendo manchas de colores en su piel.
Ella tenía el pelo cobrizo y los labios abultados y húmedos. “Eres tan hermosa”. Él le deslizó las manos desde las caderas, pasando por su estrecha cintura, hasta descansar debajo de los senos. “Eres perfecta”. El la empujó un poco y ella dio un paso hacia él, mirándolo a través de los ojos entrecerrados. “Yo sólo quiero – no sé, Scully – casi como engullirte”
Ella se echó a reír y le puso las manos sobre sus hombros. “Pero primero quiero verte un poco más”, le dijo él, metiéndole las manos por el borde del pantalón. Ella se movió lo suficiente como para dejar deslizar sus pantalones y la ropa interior hasta el suelo y observó su rostro mientras él miraba su cuerpo desnudo.
Mulder, honestamente, no me acordaba como se veía ella antes, pero estaba seguro de que su cuerpo había sido así de bello, redondo, suave e invitador. Era un cuerpo que gritaba para ser tocado, acariciado, probado, satisfecho. Le llegó el turno de arrodillarse y le pasó las manos y luego la boca primero por una pierna y luego por la otra, sobre el vientre y también -aquí tuvo que cerrar los ojos por un momento – por las nalgas redondas de su trasero. Scully no permanecía en silencio, ella suspiraba y gemía mientras susurraba su nombre, le tocaba la cara, el pelo y los hombros.
“Poesía”, dijo él en voz baja.
“Dime”
El cerró los ojos otra vez – se trataba de un recuerdo, si él se concentraba podría atraparlo y no dejarlo ir – entonces susurró: “Yo te miraba – tu acababas de tomar un baño, estabas secándote – y yo recitaba algo, un poema sobre una mujer saliendo del baño y tú te echaste a reír y me dijiste – ¿cómo me dijiste? Un romántico desesperado. Y yo dije, ‘Esperanzado. No desesperado’”
“Era de DH Lawrence, creo. El poema lo encontré hace unos años. Lo tengo en un libro, copiado”
“Tú me amaste”, susurró Mulder y apretó su cara contra su estómago. “Tú me amaste tanto que lo podía ver en tus ojos cada vez que me mirabas. No lo ocultabas frente a otras personas, lo demostrabas. Y yo te amaba por eso”
“Yo te amé”, dijo en voz baja. “Y todavía te amo. Te amo mucho” Ella se sentó en el sofá y se recostó en él y Mulder se unió a ella y comenzó a besarla de nuevo, con ternura y lentamente. Ella levantó las rodillas para que él pudiera acomodarse más fácilmente entre sus piernas y mientras él empezó a besarle otra vez su piel, ella comenzó a frotar su cadera contra él de nuevo, silenciosa, insistente.
“Sabes a miel”, le susurró y ella gimió. Le tomó la mano y le agarró el dedo índice en la boca chupándolo, girando su lengua alrededor de la base hasta la punta. Mulder abrió los ojos y gimió, sorprendido por el sonido y por el temblor que lo atravesó.
Sabía que su cuerpo estaba respondiendo a ella, convirtiendo lo que había sido una actividad solitaria y vergonzosa durante los últimos años, en algo maravilloso, algo hermoso, algo que estaba destinado para ser compartido y vivido juntos.
Scully le tomó su dedo aún mojado y separó las piernas, introduciéndose cuidadosamente los dedos de él dentro de ella, donde estaba lisa y estrecha. “Ahí”, susurró ella, con la respiración rápida y aguda, “ahí es donde tú quieres estar, Mulder y ahí es donde yo te quiero. “
“Aquí”, susurró él y empezó a mover su mano, mirando con fascinación como la cabeza de ella se movía de un lado a otro en el cojín del sofá. Su piel sonrojada completamente e irradiando calor. Era lo más hermoso que Mulder había visto nunca, mientras ella se retorcía y se arqueaba contra él y le gritaba.
Cuando su cuerpo finalmente se relajó y ella abrió los ojos, Mulder le deslizó su pulgar sobre los labios y dijo: “¿Eso estuvo bien?”
“Estuvo excelente. Creo que tú lo recuerdas. Simplemente que no lo sabes”
“¿Había hecho esto antes?”
“Oh, sí. Algo muy parecido”
Sacó los dedos de su cuerpo, los olió,  sonrió y se los metió a la boca. “Mmmm”
“Mulder…”
“Tienes un sabor dulce, Scully. Y salado. Y… Mmm… Caliente…”
“Mulder.” Ella se sentó con cuidado y se puso nuevamente sobre él a horcajadas.
“Te quiero a ti. Quiero que me folles, Mulder”
“Si Ben dice eso -”
“Será mejor que Ben ni siquiera piense en follar”, rezongó Scully, tirando sus jeans. “Arriba, Mulder”. Él levantó sus caderas y ella le bajó los pantalones. Ella llegó hasta la apertura de sus calzoncillos y descubrió su pene. Estaba duro y congestionado y él la miró a la cara, mordiéndose los labios, esperando que a ella le repulsara.
Ella sonreía. “Ohhh, Mmmmulder…” Lo miró a los ojos. “Yo recuerdo esto”
“¿Entonces está bien?”
“Es hermoso”. Su mano se cerró suavemente alrededor de la punta y él gimió entrecortadamente, cerrando los ojos. Ella le besó en la boca y en la cara, mientras su mano le bombeaba lentamente. “Quiero esto dentro de mí, Mulder. Te quiero a ti dentro de mí”
Él la tomó por las caderas, expandió las piernas para abrir aún más las de ella y susurró, “¿Ahora?”
“Ahora”. Ella se incorporó, le rodeó con sus brazos alrededor del cuello y bajó su cuerpo sobre él.
“Oh. Oh, Dios. Oh, Dios mío”
“Mmm”
“Scully”
“Mmm”
“Scully. Oh Dios mío. Scully”
“Dime. Dime.”
“Mojada. Tan… Mmm… Caliente. Y – y – apretada – tan estrecha -”
“Sí, Mulder”
“Nunca – quiero – salir-”
Ella gritó de nuevo, temblando bajo sus manos y le besó la cara con la boca abierta. Su aliento era cálido y los labios húmedos y su lengua serpenteaba al lamerle la cara. “Te amo”, le dijo en voz baja.
“Amo cuando estás dentro de mí. Te extrañé – te extrañé mucho, Mulder, te extrañaba
tanto que a veces no podía soportarlo, me acostaba en mi cama y lloraba por ti, queriendo tus manos, tu boca, queriendo escuchar tu voz -”. Su voz se quebró y hundió el rostro en su hombro y él sintió la humedad de sus lágrimas.
“Shh, shh,” susurró, “Shh. Te tengo. Yo estoy aquí. Te amo”
Scully levantó la cabeza, lo miró a los ojos y dijo en voz baja, “lo sé”. Ella le besó, manteniendo los ojos abiertos y él la miró a ella, mirándolo a él. Se besaron, se miraron y sus cuerpos se movían juntos como si nunca se hubiesen separado.
“Mulder!” Su boca dejó la suya y le agarró la cara,  mirándolo a los ojos, sosteniendo su mirada hasta que ella no pudo tener los ojos abiertos por más tiempo. Su cara tensa y el cuello arqueado hasta que ella dio un grito que sonó o como un  sangriento asesinato o como regocijo extremo y Mulder murió.
A él le tomó un par de minutos darse cuenta de que esta muerte no era real, sólo una réplica cercana y que Scully lo estaba besando y arrullando con un dulce ruido sin palabras. Él le acarició la espalda y trató de pensar en algo que decirle, algo amoroso y sabio y maravilloso, pero renunció a eso y solo la besó.
Scully finalmente se alejó de él y se vistió de nuevo y Mulder de mala gana siguió su ejemplo. “¿Está mal querer hacer esto de nuevo?”
Ella sonrió y se alisó el pelo. “No. Sin embargo tu probablemente deberías medir tu propio ritmo”
“Así que esta noche está fuera de todo argumento”
“No… Vamos a ver. Hey, Mulder”
“Uh-huh?”
“¿Realmente no recuerdas haber tenido sexo? ¿No te acuerdas de hacerme el amor antes?”
Sacudió la cabeza. “No, aunque quisiera recordarlo”
“Tal vez sea sólo yo”, dijo ella en voz baja y le puso el brazo alrededor de su cintura. “Tengo sueño. Vamos a la cama”
“Eso no tiene discusión”, dijo Mulder y apagó la luz del estudio, mientras salían por la puerta.

~ por Angelik en febrero 9, 2010.

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