Estrella Fugaz/Shooting Star XVIII


Bajar PDF

Estrella Fugaz/Shooting Star 18

Estrella Fugaz/Shooting Star 18
Autora : Jenna Tooms
Idioma Original: Inglés
Traducción y Adaptación: paolabaru
Disclaimer : No son míos. Legalmente son propiedad de Chris Carter y Twenthy Century Fox.

Tipo : NR18, MSR, Angst!!

Resumen: Hace diecisiete años, Mulder desapareció. Reunidos después de todo este tiempo, Mulder y Scully luchan para ser la familia que deberían haber sido. Fue escrito en 1998, por lo tanto no parte de la desaparición de Mulder en Requiem.
Nota del Autor: Nunca he escrito un fanfic  y no creo que nunca lo haga. Hace algunos días este en particular me estuvo dando vueltas en la cabeza, ya que lo leí hace un par de años, pero no me acordaba donde, ni en qué idioma, así que lo estuve buscando en el foro. Finalmente lo encontré en Gossamer y lo releí, me pareció igual de bello y emocional que la primera vez que lo hice. Como parece que mi búsqueda produjo curiosidad en algunos miembros del foro, decidí arriesgarme y tratar de traducir esta bella historia. Espero hacer justicia a la autora y a su relato.  El fanfic es un poco largo por lo que lo estaré trabajando y la vez  publicando por partes.
===== Dieciocho =====
El calor de julio era agobiante, a pesar de que tenían las ventanas abiertas y un ventilador funcionando con la esperanza de una pequeña brisa. Mulder dormía en sus calzoncillos y Scully en un pijama de verano, de algodón ligero, un top arriba y pantalones cortos, ambos habían deslizado la sábana a los pies de la cama, poco después de haberse acostado. Él dormía a ratos, murmurando e inquieto y finalmente pudo acomodarse en algo parecido a un sueño reparador enroscado alrededor de su almohada.
Scully no creía que podría llegar a dormir en absoluto. Era incapaz de dormir con tanto calor, no importaba cuanto lo intentara, además la ola de calor ya llevaba cuatro días. Estaba agotada e irritable y casi había arrancado la cabeza de sus 2 hombres esa noche durante la cena, cuando Ben había dicho: “síndrome premenstrual” y Mulder había respondido suavemente: “Oh, ya veo”, mirándola como si fuera una nueva criatura exótica que no sabía cómo abordar.
Ellos estaban tratando de complacerla, aunque sin mucho éxito. Ben le había traído medio litro de su helado favorito y Mulder le frotó el cuello, con el cartón de helado sobre los hombros hasta que empezó a derretirse.
Ella se había refrescado brevemente, pero ahora ya se acercaba la madrugada y todavía no había podido dormir.
Se levantó de la cama y Mulder apenas se movió, ella lo miró un momento, con ternura. Se fue al otro lado de la cama donde se agachó y lo besó suavemente en la frente, mientras le quitaba el cabello de su rostro. El cabello ya le estaba creciendo de su corte institucional, era espeso y de color gris. Ella pensó que lo hacía ver de aspecto distinguido y sabio.


Entró al baño y encendió la luz y se echó un poco de agua fría en la cara. En momentos como estos deseaba tener una piscina en la casa. Que refrescante y  relajante sería. Usualmente les bastaba con la piscina local – Ben nadaba como un delfín y Mulder nadaba feliz, aunque sin su estilo anterior, sí a cada oportunidad que tenía.
Sus dos bebés acuáticos, pensó con cariño y se pasó la mano húmeda sobre la nuca. ¡Qué pareja eran! Ninguno de los dos estaba seguro de cómo actuar como padre e hijo, pero ambos eran amables el uno con el otro, alentándose y cada vez más cómodos. Incluso tenían un par de bromas privadas. Ellos estaban logrando algo.
“Scully”
“Estoy aquí, Mulder” Ella se secó la cara con una toalla pequeña y se frotó un poco de crema en las manos y los brazos.
“Scully”
“Yo voy para allá”. Se frotó un poco de crema también en sus pies. Cualquier cosa para refrescarse.
“Scully!”,  Ella lo oyó moviéndose y había un toque de pánico en su voz. “¡Scully!”
Esto era más que preguntarse dónde estaba ella. Scully dejó caer la crema de las manos y entró corriendo en el dormitorio. Mulder estaba inquieto, con los ojos todavía cerrados y los músculos del cuello tensos mientras gritaba de nuevo, “¡Scully!”
Scully lo tomó y lo llevó a su regazo, sujetándole hacía su pecho. Le acarició la frente con la palma de la mano. “Sh, sh, Mulder, sh. Está bien. Estoy aquí, amor. Estoy aquí. Sh. Sh”
Finalmente él se calmó y se quedó en sus brazos jadeando. Torpemente le acariciaba el brazo y ella lo sostenía sobre su pecho. Cuando le pareció que él podía hablar con calma susurró, “¿Era un mal sueño?”
“Tú estabas muriendo”, dijo con voz ronca. “Estabas muriendo y no había nada que yo pudiera hacer. No pude salvarte. No pude salvarte”
“Sh …” Le besó encima de la cabeza y lo meció suavemente de lado a lado. “Está bien. Fue sólo un sueño”
“Fue real, Scully, sucedió. Te estabas muriendo. Tu hermano me culpó. Tu madre también lo hizo, nunca lo dijo, pero yo podía verlo en su cara. Y fue mi culpa. Nunca te habría sucedido si no me hubieras conocido”
“No, Mulder, amor, eso no es cierto. Nunca fue tu culpa. A mí al igual que a ti, me hicieron cosas malas, pero no fueron cosas tuyas. No fue tu culpa”
“Tú tuviste cáncer”, dijo él con tristeza. “Yo fui a tu habitación una noche y lloré. Traté de hacerlo calladamente para no despertarte, pero fue tan difícil. Yo solo quería gritar y gritar”
“Me gustaría que me hubieras despertado. Podría haberte consolado”. Le dio un beso
de nuevo la cabeza, tomándosela de nuevo entre las manos. “Y no morí, Mulder. Estoy más saludable que nunca. El – el tratamiento – o como quieras llamarlo – que nuestros aliados me dieron, me curaron de muchas cosas que he notado. Estoy sana. Incluso más  fuerte”.
Mulder siguió acariciándole el brazo y luego dijo: “Aún tienes esos sueños”
“¿Qué sueños?” –susurró ella-.
“Sueños como los míos. Que te estás muriendo. A veces me despierto y estás dando vueltas y hay lágrimas en tu cara, yo te acaricio hasta que te calmas”. Levantó la cabeza para mirarla. “¿Te acuerdas que es lo que sueñas?”
“A veces”, dijo Scully con un nudo en la garganta. “Sueño que estoy muriendo y no hay nadie que cuide a Ben. A veces sueño que un hombre al que yo odiaba, al que temía, viene y me dice, -¡Oh, el agente Mulder, ha estado muerto por años, ¡aquí está el cuerpo!-. Y a veces, Mulder, sueño que te encuentro y no hay nada más de ti que un cascarón”
Mulder se volteó en sus brazos y la besó suavemente. La besó en la frente y cerró los ojos. “Son sólo sueños”
“Yo sé”
“¿Está bien que te tranquilice sin despertarte?”
“Sí. Está bien” Ella estaba temblando, así que él se acomodó cuidadosamente a su alrededor hasta que ella quedó por encima de él. Su frente se acomodaba perfectamente entre su hombro y su cuello y tenía los senos presionados cómodamente contra su pecho. Ella movió sus caderas contra su cintura y sonrió mientras él gemía. “Muéstrame Mulder.  Muéstrame lo que haces”
“Bueno…” Su voz era áspera. “Primero te sostengo fuertemente, así”
“Uh-huh”
“Y a veces te beso alrededor de tu cara, así”
“Uh-huh.”
“Y te acaricio las mejillas, así”. Rozó sus dedos y luego toda la mano en sus mejillas, Scully no podía decir una palabra,  en lugar de eso solo respiraba agitadamente. “O sobre la frente”. Su mano trazó suaves caricias en la frente. “Y si estás llorando beso tus lágrimas, así”. La besó en los párpados y luego levantó la cara para mirarla.
“Eso explica por qué he tenido tantos dulces sueños últimamente”, susurró ella, rozándole con los dedos suavemente el cuello. “Cuidas muy bien de mí, Mulder”
“Eso intento”. Él respiró profundamente y estremeciéndose dejó salir el aire. Le frotó
los hombros con sus manos. “¿Tienes sueño, Scully?”
“No. Me siento muy despierta”
“Yo también”
Scully levantó la cabeza desde su posición cómoda en el hombro de él y rozó sus labios contra los suyos. “Te deseo”, susurró, él gimió y le apretó la cintura.
“Sí,” dijo simplemente y deslizó las manos en el borde de su top. A la vez que lo deslizaba hacia arriba, la besaba ansiosamente en la boca, su lengua juguetona entre sus dientes. Ella lo besó también, hasta que tuvo que separarse sólo el tiempo suficiente para quitar por encima de su cabeza, el ahora molesto top, luego le rodeó con los brazos su cabeza y se reanudó el beso, más fuerte y ansioso.
La sacudió de nuevo, la sacudió como cada vez que hacían el amor, lo mucho que lo había extrañado, lo mucho que había extrañado esto. Cada parte de él era precioso para ella, tiernamente amado. Ella amaba sentarse en su regazo en el momento menos pensado sólo a besarlo por un rato. Le encantaba envolver sus brazos y piernas alrededor de él mientras dormía. Le encantaba levantarse para verlo  jugando con un mechón de su pelo o acariciándole la frente. Le encantaba tomarlo de la mano mientras estaban sentados en el columpio del jardín, sin decir nada, nada necesitaba ser dicho.
Él los volteó a ambos sobre sus lados y la besó en el cuello, mientras sus dedos trazaban un camino entre sus senos y el vientre. Hizo un suave sonido en la garganta, levantó su boca y dijo: “Te sientes diferente “, antes de volver a besarla de nuevo.
“Diferente ¿cómo?” Casi no podía soportar a levantar la boca lo suficiente para hablar, pero estaba curiosa.
“Más cálida”
“Es el calor”.
“Tibia…pesada…” Él tomó un pezón entre sus labios y tiró suavemente. “Llena”
“A punto de ser llenada”, respiró y sonrió a su pícara mirada.
Ella amaba las tenues pecas dispersas por sus mejillas y tenía la urgencia de besarle todas y cada una de ellas. Sólo había logrado hacerlo con unas pocas cuando él le puso la mano sobre el hombro y la empujó suavemente.
“Scully. Hay algo que quiero preguntarte”
“No estoy de humor para historias, Mulder”
“Yo no quiero un cuento. He estado pensando”
“¿Qué es?”
“Bueno… Tu cuerpo es diferente. Tu sueño ha estado diferente. Tu humor ha estado diferente. Dijiste que no era el Síndrome premenstrual, que era la meno-menopausia”, se enredó un poco con la palabra, “pero me pregunto si eso será cierto”
“Créeme, Mulder, a mi edad es perfectamente normal”
“Mm”, dijo en tono poco convencido. “Tuviste tu período dos veces”
“Mulder”
Pero él siguió de todos modos, “Y entonces no lo tuviste. Y este mes tampoco. Yo estuve mirando ese libro que tienes y vi el capítulo que estabas leyendo y no parece ser lo mismo”
Scully le alborotó el pelo con los dedos, rozándole suavemente su cuero cabelludo. No estaba segura de que la conmovía más, su deseo de comprender o sus intentos de explicárselo a ella. “Entonces, ¿qué crees que es?”
“Miré uno de los capítulos anteriores” Él había estado acariciando su pierna, su mano cálida y suave. “Me pregunto si tal vez, es que vas a tener un bebé” Él la miró con ojos esperanzados y atemorizados a la vez.
Scully casi se echó a reír, pero respiró hondo y se detuvo.
“Mulder, tengo cincuenta y tres. Créeme, yo no voy a tener un bebé en este momento de mi vida”.
“Tuviste a Ben”
“Hace diecisiete años, a una edad en que la fertilidad no es siempre cuestionable”
“Pero pensaste que no podías y lo hiciste. Y me pregunto si, tal vez, sigue siendo así, que tú piensas que no puedes, pero realmente si puedes”
“Mulder. Amor. Las mujeres de mi edad tienen bebés, pero sólo después de un gran esfuerzo o de intervención médica. Y creo – siempre he pensado – que la concepción de Ben fue un regalo. Una última manera de nuestros aliados para dar las gracias. Me parece muy ambicioso esperar algo así de nuevo”
“Pero he estado pensando. Te quitaron el cáncer. Tal vez te devolvieron algo. Me dices que eres saludable. Yo sé que eres saludable. Me pregunto si tal vez eres más sana de lo que supones”
Scully se mordió el labio, apoyando su cabeza en el hombro de Mulder. Era una fantasía muy dulce, pero era demasiado ridículo. Tener otro bebé, a su edad, en este momento en sus vidas, con un hijo casi a punto de graduarse y además tanto por redescubrir. Ella dijo: “Yo puedo ver por qué te gustaría que eso fuera cierto, Mulder, pero no veo cómo podría ser posible”
“Yo no creo que tu realmente pienses que es la menopausia”
Por un momento, Scully no dijo nada y se pasó la lengua por los labios. Mulder siempre había sido capaz de ver a través de ella -le parecía que apenas soportaba la forma en ella pasaba por alto cualquier dolor o preocupación que pudiera tener, pero la toleraba, porque él respetaba su privacidad. El antiguo Mulder habría dejado en paz su afirmación.
Pero este Mulder estaba dentro de los límites de ella, no fuera de ellos. Este Mulder nunca la dejaría salirse con un simple, pero no del todo cierto “Estoy  bien” Esta Mulder podía presionar y presionar hasta que quedar satisfecho. Este Mulder nunca estaba satisfecho con nada menos que toda la verdad.
Se humedeció los labios otra vez y dijo sin atreverse a mirarlo, “Está bien. La idea ha cruzado mi mente”
“¿Cruzado?” -susurró-.
“Se mudó y comenzó vivir allí” Él le tocó la mejilla y ella levantó los ojos finalmente. El sonreía, sólo un poco. “Pero es imposible”, dijo ella y la sonrisa de él no desapareció.
“Como lo era Ben”, dijo en voz baja y la besó en los labios. “Tú quieres que sea cierto. Lo quieres, como lo quiero yo. Dime que tu quieres que sea cierto, Scully”
“No sé”, susurró, escondiendo de nuevo la cara. “Yo no lo sé. Yo solo – es tan – hace diez años hubiera sido difícil de entender y ahora-”
“Scully.” La besó en el pelo, acariciando su espalda. “Vamos a averiguarlo antes de empezar a preocuparnos”
Ella respiró hondo y dejó escapar el aire. Si fuera cierto – si no lo fuera —
“Quiero que sea cierto”, susurró, los labios contra su pecho y Mulder sonrió y le apretó con sus brazos aún más.
“Sólo piensa”, dijo suavemente, “qué linda te verías con un bebé, Scully”
“Hay mucho más que eso”
Ella podía oír su sonrisa. “Lo sé. Sería maravillosamente divertido, ¿no es cierto?”
A su pesar, ella se echó a reír y lo miró por fin, apoyando el mentón en su pecho. “Mulder. Es una locura”
“¿Y esto te sorprende?” Se veía tan feliz. “Después de los tiroteos, las enfermedades, los incendios y las invasiones extraterrestres, ¿qué sería solo otro bebé milagroso?”
“Ya sabes, si te equivocas yo podría estar más decepcionada que aliviada”
“Yo nunca me equivoco”
Ella le besó la sonrisa engreída y dijo: “Puedes creer eso, si quieres”. Lo besó de nuevo. “Tienes razón con la suficiente frecuencia”
Él le puso la mano detrás de la cabeza y la acercó otra vez, besándola con una especie de feroz ternura que la dejó sin aliento.
“Si estoy en lo cierto o estoy equivocado, igual te amo”, dijo, con voz retumbante y todos los significados de esta afirmación la hicieron temblar. Su excitación, disminuida durante esta extraña conversación, volvió con tal fuerza que empujó sus caderas contra las de él, como en una estocada, él la agarró fuertemente entre los dedos. “Te amo”, dijo él de nuevo, la besó y ella gimió, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.
La besó una y otra vez, susurrando “Te amo” con cada beso, sus manos suaves tocando su cuerpo, ella rozando su cuerpo contra él, en silencio pidiendo más, sabiendo que nada le iba a ser negado.
Y nada le fue negado. Sus labios eran suaves, su lengua cálida e ingeniosa, buscando los lugares en su piel que la hacían suspirar y jadear.
Le tocaba como si fuera el más fascinante espécimen de feminidad que existiera, jugando aquí y allá, explorando, deteniéndose para besarla en algún lugar favorito, sosteniéndola con fuerza, como si quisiera fundirla en su corazón. Le acarició el sexo con delicadeza y la besó para atenuar los gritos y gemidos de su clímax. Y cuando se arrodilló entre sus muslos, a punto y listo, le susurró: “Incluso si no es verdad, quiero que lo sea”, a lo que ella sólo pudo asentir.
Sí, pensó ella. Amor como este merece ser compartido.
Ella gemía durante sus primeras embestidas y tuvo que apartar su cara de él, abrumada. Le encantaba la sensación de su pene dentro de ella, pero estaba tan firmemente enrollada que pensó que podría llegar a ser doloroso rápidamente.
Mulder le acarició la cara con las yemas de los dedos y ella abrió los labios, lamiéndole con la lengua.
“Necesito – Necesito-”
“Cualquier cosa que necesites, Scully. Siempre”
“Necesito un minuto”
Mulder salió de ella con cuidado, mientras, ella se llevó las manos a los ojos por un momento. Finalmente las bajó y abrió los ojos, mirándolo en la penumbra. Él estaba enrojecido por el deseo y su pene estaba húmedo por haber estado dentro de ella y le pareció que se endurecía y levantaba aún más con su mirada. Ella miró su cara y él se encogió de hombros.
“Esto es lo que tú me haces, Scully,” dijo en voz baja. Ella extendió sus brazos y él se acomodó suavemente contra ella, como si temiera que podría aplastarla. Scully ajustó su posición, moviendo sus caderas contra las suyas, mientras ambos gemían y él se deslizaba nuevamente dentro de ella. Ellos se hicieron el amor a la par, despacio, parando de vez en cuando sólo para tocarse, susurrar y besarse y luego empezar de nuevo, se movían juntos y juntos llegaban a una unión que era tan dulce como intensa.
“Sí”, susurró ella “eso es, mi amor, dámelo, vente”
“No sin ti”
Sus palabras la hicieron jadear, por lo que él sonrió brevemente, evidentemente satisfecho. Él bajó la cabeza contra su pecho y lamió uno de sus pezones, empujando adelante y atrás, las caderas de ambos estrellándose. Scully cerró los ojos y luego los abrió, mirándole la boca y la lengua mientras que el jugaba, la acariciaba, la amaba. La felicidad pura que vio  en el rostro de él, hizo que su alma se elevara. Ella dijo su nombre, una y otra y otra vez, con urgencia, con insistencia, lo llamaba como si su nombre fuera lo único que la mantenía viva y respirando.
Ella lo amaba tanto. Le encantaba el sabor de su piel y la profundidad de sus ojos. Ella amaba su pecho sobre sus senos, su peso presionando contra su cuerpo. Le encantaba que la hacía sentir adoraba, especial y perfecta. Le encantaba la manera reverente como besaba su cuerpo y la delicada manera en que le tocaba la piel. Ella amaba la calidez de su boca y los gemidos suaves que él no podía ocultar cuando se acercaba a su orgasmo. Ella amaba reaprender su cuerpo con sus labios y su lengua, hacerlo temblar y gemir. Le encantaba sentir su boca sobre sus senos y sus dedos entre sus piernas. Ella adoraba besarle el cuello. Ella amaba lamerle el pecho. Y más que cualquier cosa, ella adoraba sentirlo dentro de ella, moviéndose los dos como si fueran uno, recorrerle con las manos sus músculos tensos y  su cuerpo tembloroso y finalmente escuchar su grito ronco y triunfante cuando se venía.
Quedaron tendidos en silencio durante unos minutos, ambos aturdidos, sin palabras.
Scully sintió un breve temblor de timidez, que le pasó, mientras Mulder recorría perezosamente su costado con la mano. Se detuvo en su vientre y la miró incierto y preocupado.
Ella puso la mano sobre la de él y él suspiró profundamente. Lentamente se deslizó fuera de ella y puso la cabeza sobre su brazo. Ella dobló el brazo para acunarle la cabeza, mientras le acariciaba el cabello gris y fino que le caía sobre la frente. Se frotó la mejilla contra su cabeza y él otra vez suspiró, haciendo círculos en su estómago con la mano. Él levantó la cabeza y le susurró, “Ciérralos”
Ella obedientemente cerró los ojos y lo último que sintió antes de dormirse fue el tierno beso que le dio en los párpados y la mano en su vientre, dando vueltas y vueltas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s