Estrella Fugaz/Shooting Star XXIII


Estrella Fugaz/Shooting Star 23

Autora : Jenna Tooms

Idioma Original: Inglés

Traducción y Adaptación: paolabaru

Disclaimer : No son míos. Legalmente son propiedad de Chris Carter y Twenthy Century Fox.

Tipo : MSR, Angst!!

Resumen: Hace diecisiete años, Mulder desapareció. Reunidos después de todo este tiempo, Mulder y Scully luchan para ser la familia que deberían haber sido. Fue escrito en 1998, por lo tanto no parte de la desaparición de Mulder en Requiem.

Nota del Autor: Nunca he escrito un fanfic  y no creo que nunca lo haga. Hace algunos días este en particular me estuvo dando vueltas en la cabeza, ya que lo leí hace un par de años, pero no me acordaba donde, ni en qué idioma, así que lo estuve buscando en el foro. Finalmente lo encontré en Gossamer y lo releí, me pareció igual de bello y emocional que la primera vez que lo hice. Como parece que mi búsqueda produjo curiosidad en algunos miembros del foro, decidí arriesgarme y tratar de traducir esta bella historia. Espero hacer justicia a la autora y a su relato.  El fanfic es un poco largo por lo que lo estaré trabajando y la vez  publicando por partes.

======= Veintitrés =======

A pesar de que él le había dicho que fuera, que quería que fuera, Mulder no quería dejar ir a Scully de sus brazos cuando llamaron su vuelo. Parecía que se iba muy lejos por un tiempo terriblemente largo.
La besó una y otra vez hasta que ella se ruborizó.
“Promete que volverás el sábado”, dijo él.
“Vuelvo el sábado. Temprano el sábado, de hecho. Hablaremos cuando vuelva, ¿vale?” Ella lo miró y le tomó la cara entre sus manos. “Tengo que irme. No van a detener el avión por mí”
“¿Me llamas?”
“Voy a llamar todas las noches. Te amo” Se paró de puntillas para darle un beso y luego fue hacia Ben y lo abrazó a él, también. “Sé bueno. Te amo”
“Te amo”, dijo Ben. No sonreía – parecía más preocupado que otra cosa. Pero él sólo esperó allí parado con Mulder, mientras veían a Scully vio subir al avión en medio de la concurrencia. “Bueno”, dijo, una vez que ella se perdió de vista, “tengo que volver al colegio, supongo”
“Sólo déjame en la casa. Tengo la llave”
“¿Estás seguro?”

“El carro a mí no me sirve de nada”. Ambos se acercaron al ventanal grande con vista a la pista, observando el trabajo de los técnicos alrededor del avión.
El último equipaje fue subido a bordo y las señales de luz y de la bandera fueron dadas. Mulder suspiró. Cuida bien de mis chicas, pensó.
“Podríamos ir a desayunar o algo así”, estaba diciendo Ben.
“Necesitas ir al colegio”
” “Necesidad” es un término relativo”
Mulder le sonrió. Él estaba tentado a que Ben se quedara con él, pero Scully quería que fuera al colegio. “Puedes quedarte en casa hoy si trabajas llenando los formularios de las universidades”, dijo y Ben se quejó.
“Está bien, está bien, voy a ir al colegio”. Ninguno de ellos se apartó de la ventana. Observaron a los técnicos guiar el avión, que se movía torpemente, hasta la pista de despegue. Cosas torpes, los aviones, pensó Mulder, al menos hasta que despegan del suelo.
Mantuvo la mirada en el avión que llevaría Scully lejos. Ella odiaba volar, él lo sabía y aún así estaba dispuesta a montarse a un avión y dejar que la llevara a donde ella necesitaba estar. Ella confiaba en ellos para llegar allí de forma segura. Increíble – él no estaba tan seguro de que pudiera subirse en uno, el mismo.
Ambos respiraron aliviados cuando el avión de Scully despegó con seguridad y Mulder sonrió a Ben otra vez. “Ella va a llamar”
“Yo sé”
“Ella va a estar bien”
“Lo sé. ¿Nos vamos?”
“Sí”. Miró ansiosamente el punto en el que el avión de Scully se había convertido y luego emprendió el regreso hacia el estacionamiento donde habían dejado el carro, Ben caminando junto a él.
“Sabes, me encantaría enseñarte a manejar”, dijo Ben, cuando estaban esperando en una de las cabinas de peaje.
“Así estoy bien”
“Serías más independiente”
“Está bien, Ben. Me gusta caminar”
Ben se encogió de hombros y bajó la ventanilla para pagar el peaje.
Mulder, miraba la carretera mientras pasaban, apoyando el mentón en la mano. Estaba asustado por los próximos días, por la soledad aplastante que ya sentía sin Scully, también por lo que hubiera descubierto cuando volviera a casa. Él quería meterse en la cama y no moverse hasta que ella volviera a casa – y hacerlo sólo si ella llegaba con buenas noticias.
¡Oh, Dios!, pensó, presionando las palmas de sus manos contra sus sienes, ¿qué voy a hacer si no soy Mulder?
“Mulder? ¿Estás bien?”
Levantó la cabeza de sus manos y miró por la ventana.
“Estoy bien. Me duele la cabeza”
“¿Estás seguro de que estás bien? Te dolía la cabeza ayer también”
“Y el día anterior. No es nada” Se frotó la frente, suspirando. “Tomaré una siesta después”
Ben suspiró, mirándolo sin estar convencido y simplemente siguió conduciendo.
Cuando Ben estuvo a salvo en el colegio y él estaba solo, Mulder vagó un poco por la casa. Casi no había un objeto en ella, que Scully no hubiera elegido, que no hablara de sus gustos y preferencias. La casa hasta olía a ella, un ligero aroma a miel y vainilla.
La noche anterior se había sentido muy mal para poder hacer el amor con ella, pero de repente deseó no obstante, que lo hubieran hecho. Deseó haber dejado alguna huella en ella, para recordarle que era su cuerpo el que anhelaba, sus besos los que la hacían gemir y temblar, que era su hija que crecía dentro de su cuerpo.
Ella había creído antes que él era Fox Mulder, seguramente ella podría volver a hacerlo, sin importar lo que descubriera sobre el cuerpo en Montana.
Entró en el estudio, con ganas de mirar sus fotos de nuevo, cuando su atención cayó sobre su escritorio de nuevo. Trató de abrir el cajón superior y todavía estaba cerrado con llave. Abrió los otros cajones y sacó todo lo que no había intentado antes: cajas de bolígrafos, CD´s y DVD´s, grapas. Abrió cada una, hasta que finalmente, encontró la llave en la caja de clips.
Durante mucho tiempo se quedó sentado en el escritorio, sosteniendo la llave. Si Scully se hubiera llevado el archivo con ella habría dejado el cajón sin llave. El expediente todavía estaba ahí y podría decirle algo, cualquier cosa.
Abrió el cajón y puso la llave a un lado. Tomó una respiración profunda que dejó escapar lentamente, cerrando los ojos. Abrió el cajón y tocó el sobre, lo sacó del cajón y abrió los ojos.
Abrió el sobre y soltó una exclamación a la primera fotografía. El esqueleto parecía vulnerable, frágil. Solitario. Tocó el borde de los huesos en la fotografía en blanco y negro  y sintió las lágrimas aparecer en sus ojos. ¡Qué terrible forma de morir!, solo y asustado, rodeado de extraños y con un arma apuntándole a la cabeza. Debió haber estado aterrorizado.
Mulder volteó a toda prisa la imagen y se secó los ojos con el dorso de la mano. Informes escritos seguían en las páginas siguientes y leyó estos lo mejor que pudo, recorriendo con el dedo a lo largo de las líneas y moviendo los labios en concentración. No conocía todas las palabras, pero sabía las suficientes para entender.
Carta Dental. Descomposición. Tumba poco profunda. Nada para identificar el cuerpo, sino el propio cuerpo y la historia del cuerpo le hizo doler el corazón. Un hombre entre treinta y siete y cuarenta años había muerto en un campo, de un disparo en la cabeza. Tenía huesos rotos en sus manos, en las piernas y los pies.
Este hombre había sufrido y había estado muerto sin que nadie le hiciera duelo durante diecisiete años.
Y todos los medios que había para identificar un cuerpo indicaban que era Fox Mulder.
Él soy yo, pensó Mulder y se cubrió la cara con las manos.
^*^*^*^*^*
Ben no sabía lo que encontraría al llegar a casa. Mulder acurrucado en un rincón, tal vez. “¿Mulder?” llamó en voz baja al cerrar la puerta de entrada.
“Aquí”, dijo Mulder también suavemente y Ben entró en el estudio.
Mulder estaba en el sofá, con un expediente abierto en su regazo. “¿Cómo estuvo el colegio?”
“Estuvo bien. Mamá ¿No ha llamado todavía?”
“Todavía no”
Ben se quitó la mochila y la dejó caer al piso. “¿Cómo estás?”
“Oh. Bien. He estado sentado aquí sintiendo lástima por mí mismo, pero creo que ahora lo estoy superando”
“¿Lástima por-qué?”
“He estado dejando ir mi vida. Ya que me la quitarán de todos modos”, dijo Mulder con total naturalidad. “Tu. Scully. Nuestro bebé. Incluso si ella me permite quedarme no será lo mismo. Ya no vamos a ser una familia. Van a ser tú y ella, y yo, el extraño. Y quién
sabe lo que el bebé irá a ser”
“No te parece”, dijo Ben lentamente, “¿que si el bebé es – algo diferente? ¿Algo peligroso? Mamá lo sabría, que lo sentiría”
“Tal vez sería mejor si ella definitivamente no tiene el bebé”
“!No digas eso!” exclamó Ben y Mulder inclinó su cabeza sobre las manos. “No digas eso. Mamá quiere este bebé y tú también, yo sé que es así. No digas esas cosas”
“Ben”. Mulder lo miró, todavía con la cabeza entre las manos, “ese cuerpo en Montana es tu padre, no yo. Estoy seguro de ello. Mira esto”. Le tendió el sobre, Ben lo tomó y se sentó en el suelo. Miró a través de los reportes, ojeó los informes, e hizo una mueca al ver las fotografías.
“Es solo un cuerpo”
“Es el cuerpo de Fox Mulder”
“Yo no creo eso. No lo creo ni por un segundo. Si mi madre hubiera tenido dudas sobre quién eres tu-”
“Ella no sabía nada de esto antes. Fue suficiente para hacerla dudar. Es suficiente para hacerme dudar”
“¿No crees que estás apresurándote a sacar conclusiones? Puede haber innumerables razones por las que este cuerpo fue identificado como Mulder -puede haber sido un error”
“Ben”. Ben cerró la boca y miró los papeles en sus manos con el ceño fruncido. “Se acabó. No somos una familia. Somos una cruel broma. Somos la última burla de un grupo de hombres perversos que ahora están muertos”
“Me niego a aceptar eso”, dijo Ben y algo se encendió en los ojos de Mulder. “Me niego a creer que todo esto es una mentira”
“Una mentira”, dijo Mulder. “Un truco. Una broma”
“No. Ella cree en ti”
“Ya no”
“Ella te ama”

“Ella ama a Mulder”
“¿Por qué te acuerdas de ella si no eres Mulder? Todo lo que has recordado, todo lo que ha ido volviendo a tu memoria – me niego a creer que es una mentira”
“Podrían haber implantado esos recuerdos en mí. Sabes que son capaces de hacerlo”
“No,” dijo Ben. “No”
“Cuando tu madre llame no quiero hablar con ella. Yo no creo que ella quiera hablar conmigo, pero cuando llame dile – dile cualquier cosa”
“Yo no voy a mentirle a ella”, dijo Ben y se secó los ojos con su brazo. “Tú no estabas aquí. Yo sí. Yo vi lo que fue para ella. ¿Crees que ella puede tan solo voltearte la espalda? Eso es pura mierda. Entonces si quieres decirle que has renunciado a  todo, lo puedes hacer por tu maldita cuenta”
Mulder levantó los ojos hacia él y le dijo: “Está bien. Lo haré”
^*^*^*^*^*^
Scully puso sus notas en una pila ordenada y las fotografías en otra.
Le había tomado la mayor parte del día llegar a este pequeño pueblo agrícola y ella ya se sentía exhausta y frustrada y solitaria. Ella no había tenido la oportunidad de examinar el cuerpo todavía, pero la alguacil había tenido la amabilidad de darle otra copia de los informes y fotografías.
Ella se movió de la mesa a la cama y se acomodó, tomando el teléfono de la mesa de noche. Por un momento se sentó allí en silencio, el teléfono en su rodilla y su mano sobre el estómago. Ella susurró, “¿Estás bien ahí, bebé?” Era real ahora y sentía que había pasado todo el día con la gravedad del embarazo sobre ella. No tomo café, estoy embarazada. No tomo aspirina, estoy embarazada. Comer muchas proteínas, beber mucha leche, estoy embarazada. Descansar mucho, estoy embarazada.
Y aunque tenía miedo por este bebé y por ella misma, podía admitir que, ella estaba muy emocionada también. Un bebé, un niño de verdad, un embarazo que no le causaba más problemas que algo de fatiga y un poco ardor en el estómago, parecía demasiado bueno para ser verdad. Parecía como una bendición.
Parecía un milagro.
Ella suspiró y acarició su vientre un par de veces y luego marcó el número de su casa. El teléfono sonó unas cuantas veces más de lo que ella pensaba que debía, así que contó la diferencia horaria una vez más. No eran sino las diez en Virginia, Ben por lo general estaba despierto y Mulder probablemente lo estaría también. Estaba a punto de colgar y marcar de nuevo cuando el timbre se interrumpió abruptamente y Ben dijo: “Aló?”
“Hola, cariño. Soy yo”
“Hola, mamá”
“¿Estás bien, cariño? Pareces cansado”
“Estoy bien. Te echo de menos”
“Yo también te extraño. ¿Cómo te fue en el colegio?”
“Bien. Estuvo bien. ¿Quieres hablar con Mulder?”
Scully no respondió por un momento. Él nunca había sido tan brusco con ella. Algo debía estar terriblemente mal. “Sí”, dijo. “Déjame hablar con Mulder. Te amo, Benjie”
“Te amo. Aquí está Mulder” Lo oyó pasar el teléfono y su voz tenue al fondo: “Toma, maldita sea” Su mano se posó en su estómago al escuchar el teléfono rozar contra  tela y Ben insistir de nuevo, “Tómalo. Habla con ella”
Ella le oía respirar, pero él no decía nada. Ella dijo, “Mulder”, él lanzó un largo suspiro. “Mulder. Te extraño”
“¿Por qué?”
La pregunta la chocó. “Por-¿por qué? Porque te amo”
“No creo que eso sea cierto”
“¡Mulder!”
“Creo que estás enamorado de un recuerdo, eso es lo que pienso. Yo creo que lo querías de vuelta tan desesperadamente, que estuviste dispuesta a aceptarme a mí como un
sustituto a pesar de que no estabas segura. Y creo que no vas a analizar el cuerpo tan de cerca como deberías, para así poder creer que realmente lo tienes de vuelta”
“Mulder…” Sus ojos le escocían. Su garganta estaba cerrada. Susurró, “Mulder, no digas esas cosas. No son ciertas”
“Cuando vuelvas a casa, me habré ido. Creo que es lo mejor para todos. Y creo que debes abortar al bebé. Creo que eso es lo mejor también”
“No”, susurró. “Tú sabes cómo me siento respecto a eso. Quiero tener este bebé. Quiero estar contigo”
“¿Por qué? No soy Mulder”
“Sí, lo eres. Eres tú. Eres lo mejor de Mulder, eres todo lo que me hizo amarlo en primer lugar, la dulzura y la gentileza y la ternura y la empatía. Te amo, te necesito, te quiero conmigo y quiero a nuestros hijos, Mulder. Quiero a nuestra pequeña niña”
“Yo no quiero vivir una mentira”
“No es una mentira. ¿Qué pasa con tus recuerdos, Mulder? Has recordado mucho, cosas que nadie sabría más que tú”
“Tú creíste que no era yo, cuando Skinner te trajo el archivo. A pesar de mis recuerdos”
“Eso estuvo mal, Mulder, pero yo estaba tan enojada. Yo no podía creer que alguien hiciera este tipo de cosas, después de todos estos años. Pero voy a investigar esto Mulder y creo que tu eres,  quien pensamos que eres, que tu eres Fox Mulder, que siempre lo has sido”
“Miré el expediente”, dijo y su voz se quebró. “Miré las fotos. He leído los informes. Si ese cuerpo no es Mulder, ¿quién es?”
“¿Quién eres tú, si no eres Mulder?”, dijo con ternura.
“Yo no soy nadie. No soy nada. Soy un subproducto, un error”
“Tú eres el hombre que amo”, dijo y le oyó llorar.
“Mulder. Amor. Mi dulce amor. Me niego a creer que eres un error y me niego a creer que me fuiste dado como una especie de broma. Yo te quiero mucho. Te amo. No te rindas, Mulder, no te des por vencido sobre nosotros y nuestra familia. Por favor. Te amo tanto”
Él lloró en silencio en el teléfono y ella le susurró en tono tranquilizador hasta que él se detuvo, susurrando, “Te amo mucho, ángel. Ven a casa pronto”
“Lo haré. Y más te vale estar allí esperándome, Mulder”
“Lo haré. No voy a ir a ninguna parte”
“Duerme bien y sueña conmigo”
“Lo haré. Serán dulces sueños. Buenas noches”
Scully colgó lentamente el teléfono después de que Mulder lo hizo y se quedó allí, recostada en la cama por un rato, tratando de respirar despacio y con calma. Se llevó
las manos al estómago de nuevo y cerró los ojos, para concentrarse. Ella pensaba: Dame algo, bebé, muéstrame algo para hacerme saber que estás bien.
No hubo ninguna epifanía, un rayo de luz o una voz misteriosa.
Ella suspiró – era agradable soñar, pero esto era lo que había en realidad, esperar- se levantó para alistarse para dormir. Solo tendría que esperar hasta que salieran los resultados del examen y ella sabía de corazón, que estaría bien.
Estaba en pijama y cepillándose los dientes cuando oyó golpear la puerta. Escupió la crema de dientes y se limpió la boca, se puso una bata y se fue a abrir.
Ahogó un grito y se aferró al marco de la puerta cuando vio quien estaba allí.
“Hey, Scully,” dijo Krycek. “¿Puedo hablar contigo?”

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