Estrella Fugaz/Shooting Star XXVIII


Estrella Fugaz/Shooting Star 28

Autora : Jenna Tooms

Idioma Original: Inglés

Traducción y Adaptación: paolabaru

Disclaimer : No son míos. Legalmente son propiedad de Chris Carter y Twenthy Century Fox.

Tipo : MSR, Angst!!

Resumen: Hace diecisiete años, Mulder desapareció. Reunidos después de todo este tiempo, Mulder y Scully luchan para ser la familia que deberían haber sido. Fue escrito en 1998, por lo tanto no parte de la desaparición de Mulder en Requiem.

Nota del Autor: Nunca he escrito un fanfic  y no creo que nunca lo haga. Hace algún tiempo este en particular me estuvo dando vueltas en la cabeza, ya que lo leí hace un par de años, pero no me acordaba donde, ni en qué idioma. Finalmente lo encontré en Gossamer y lo releí, me pareció igual de bello y emocional que la primera vez que lo hice. Como parece que mi búsqueda produjo curiosidad, decidí arriesgarme y tratar de traducir esta bella historia. Espero hacer justicia a la autora y a su relato.  El fanfic es un poco largo por lo que lo estaré trabajando y la vez  publicando por partes.

Feedbacks: Se agradecen mucho. Por ahora no mas charla y continuemos…espero que lo sigan disfrutando!!!

======= Veintiocho =======

Mulder se había acostumbrado a la manera de dormir de Scully. Sabía si sus sueños eran buenos o malos, si su sueño era turbado o pacífico. A él le gustaba verla dormir. Le gustaba ver el movimiento de sus ojos bajo os párpados, cómo se movía, se volteaba, se revolvía y finalmente se quedaba quieta. Particularmente le encantaba cómo, si él se apartaba de ella, lo buscaba y se acurrucaba de nuevo contra él.
Normalmente, él dormía profundamente, pero a veces se despertaba durante la noche, tiempo después de que Scully se quedara dormida, entonces se ponía de lado y la miraba. Si él sentía que ella tenía una pesadilla, le acariciaba y besaba suavemente la cara hasta que se calmaba de nuevo. A veces le ponía la mano sobre el vientre y sentía como subía y bajaba con su respiración.
Estaba acostado de esta manera ahora, de lado con la mano en su estómago. La respiración de ella era lenta y uniforme. Había tratado el truco de acoplar el ritmo de su respiración con la suya pero no le había dado sueño -en realidad le resultó increíblemente excitante- así que ahora sólo la miraba.
Estaba caliente, más caliente que tibia y se preguntó si el calor era un efecto más de la vida que se estaba formando en su interior. Pensó que podía incluso detectar cambios en la textura de su piel. Sus pechos estaban más llenos, más exuberantes y tenía una pequeña y nueva redondez en su bajo vientre.
Él le pasó los dedos ligeramente, pensando, este es mi bebé. Mi bebé está justo aquí.

Scully se movió contra su mano y él le miró a la cara, pensando que la había despertado. Pero sus ojos aún estaban cerrados y no dijo nada, sólo dormía. El sin embargo quitó su mano y cerró los ojos, tratando de dormirse. Una vez más ella se movió y él abrió los ojos cuando ella murmuró algo y empujó las sábanas. Es una pesadilla, pensó él y le tocó suavemente el rostro con el dorso de los dedos. “Shh, shh,” susurró, y se inclinó para besarla.
Ella con su mano lo apartó y gimió en voz alta. El sonido lo asustó  -estaba lleno de dolor y miedo-. Ella nunca lo había apartado antes, no importaba cuán profunda fuera su pesadilla.
“Scully”, dijo él, mientras ella revolvía la cabeza sobre la almohada y gemía de nuevo. “¡Scully!”, ella se quedó sin aliento y sus ojos se abrieron. Giró y miró alrededor violentamente por un momento y él dijo: “Scully, soy yo, soy yo”.
“Mulder”, susurró, y luego se desplomó contra él. “Abrázame”.
“¿Qué soñaste?” Le acarició el cabello y le besó la frente.
Ella sacudió la cabeza contra su pecho. “Abrázame”, susurró, sus palabras como un soplo contra su piel.
Siguió acariciándole el cabello y besándole el rostro, y después de varios minutos de hacer esto, el  dijo, “¿Te gustaría saber lo que soñé esta noche?”. Ella no se movió, ni asintió con la cabeza, por lo que él continuó, “yo soñé que estaba en una iglesia y había un vitral al fondo. Había cuatro velas en el altar, pero sólo tres estaban encendidas. Era de noche -no sé por qué estaba en una iglesia en la noche- y la luna brillaba a través de las vidrieras y un rayo de luna iluminaba la cuarta vela”.
Scully no dijo nada al principio y él pensó que se había dormido de nuevo. El mismo había empezado a dormitar, todavía abrazándola, cuando ella dijo en voz baja: “Tuve un sueño, como los que tenía cuando estaba embarazada de Ben”.
“¡Oh, Scully…!”
“Soñé que estaba dando a luz y fue como una lucha a muerte – Yo tuve que sacar al bebé de mí antes de que me rasgara el vientre para salir el mismo. Había sangre por todas partes. Y yo sabía que tan pronto como naciera tendría que matarlo o me mataría”. Se estremeció, apretando su cara contra el cuello de él. “Me despertaste justo a tiempo”.
“Mi pobre Scully”, dijo él, besándola. “Mi dulce Scully. Tu sabes que no será tan horrible como eso”.
“Lo sé. Sin embargo eso no detiene los sueños”.
“Vamos a saberlo todo mañana”.
“No todo”. Ella suspiró. “Podría haber innumerables cosas malas con el bebé que las pruebas no nos mostrarán”.
“Sin embargo”, dijo él, “calmará tus peores temores, ¿no?”
Después de un momento, dijo, “Sí. Supongo que sí”.
“Y como tú misma has dicho: los cambios que tengamos que hacer, vamos a hacerlos. Le daremos lo mejor de todo. Va a funcionar. Ya lo verás. Vamos a hacer que funcione”.
“Espero que tengas razón”.
“Siempre tengo razón”.
Ella rió suavemente mientras él le acariciaba el pelo. “Siempre”. Ella levantó la cabeza de su pecho y lo besó y se frotó la nariz, contra la suya. “Creo que ahora voy a poder dormir”
“Bien”
Ella se acostó de nuevo, la cabeza sobre su hombro y él la mantuvo rodeada suavemente con su brazo. Había empezado a pensar que ella se había dormido de nuevo, cuando dijo, “Mulder?”
“¿Eh?”
“Esto va a sonar tonto -pero creo que quiero un “Atrapa Sueños”.
“¿Un Atrapa Sueños?”
“Tú sabes, ese objeto de los nativos americanos, con un aro, un tejido a través de él y un agujero en el centro. Sé que es sólo una creencia del folclor, pero a este punto estoy dispuesta a intentar cualquier cosa para conseguir parar las pesadillas”.
“Muy bien. Voy a encontrar uno”
“Gracias”.
El dijo después de un momento, “solo tú te antojas de un Atrapa Sueños, en lugar de pepinillos y helado, como cualquier mujer embarazada normal – ¡Ay!”, añadió cuando ella le dio un manotazo.
“Sólo quiero dormir bien por la noche”.
“Ven, date vuelta. Te voy a masajear el estómago”.
Ella suspiró dramáticamente, pero de volteó dándole la espalda y él pasó el brazo sobre ella y empezó a acariciarle el estómago de la forma que le gustaba, en grandes círculos lentos con la mano. Ella suspiró de nuevo, pero mucho más calmada.
“¿Mejor?”
“Mejor”, murmuró ella y él le besó la nuca. “Mucho mejor…”
“Yo voy a atrapar los sueños para ti”, susurró, ella se rió de nuevo y le tomó la mano con la suya.
“Sabes, Mulder?, honestamente yo creo que lo harás”.
^*^*^*^*^*
Scully había visto a Rebecca Forstrom durante casi diez años, desde que su anterior Gineco/Obstetra se había retirado. Era sonrosada y regordeta, y entró como un ciclón en su oficina con una pila de carpetas y un aire de tener que estar en cinco sitios a la vez. Allí Mulder y Scully la esperaban. “Hola, tortolitos”, dijo, sonriéndoles de oreja a oreja y dejó caer las carpetas sin ceremonia en el escritorio. “¿Qué quieren saber primero?”
“¡Oh!, de verdad”, dijo Scully, “no bromees, Rebecca”.
Ella les sonrió de nuevo y abrió la primera carpeta. “Quiero que tengan en cuenta que esto está solamente basado en pruebas cromosómicas y puede haber problemas que las pruebas no muestran. Pero”, ella pasó una pocas páginas, “hemos hecho test para todas las sospechas usuales –anomalías en los cromosomas, sensibilidad al factor Rh –que normalmente no se hace, Mulder, a menos de que un embarazo anterior se haya dado esta sensibilidad- y como Ben y Scully tiene el mismo tipo de sangre, eso no era una preocupación-”
“Rebecca”, dijo Scully en voz baja y la doctora hizo una pausa y sonrió de nuevo.
“Todas las pruebas dieron negativas. Basados en la evidencia de sus cromosomas el
bebé está saludable. ¿Les gustaría conocer el sexo del bebé?”
“Sí”, susurró Mulder y Scully no dijo nada, sólo le apretó la mano. Ella no podía decir nada- estaba demasiado abrumada con alivio y alegría. Saludable. Su bebé estaba sano.
“Es una niñita. Yo pondría como fecha de parto a finales de febrero”. Ella sonrió de nuevo- esta era su parte favorita del trabajo.
“¿Y bien? ¿Qué les parece?”
“Una niña”, dijo Mulder. “Lo sabía”.
Una niña. Scully se acarició el estómago. “Gracias”, dijo en voz baja.
“No me lo agradezcas, Scully. Se lo debes todo a tu impecable estilo de vida” y les guiñó el ojo. “Ahora. Quiero que continúes con la dieta que hablamos la última vez y quiero que comiences las vitaminas prenatales también. ¿Estás haciendo ejercicio regularmente?”
“Nado cada dos días”, dijo Scully.
“Eso es bueno. Aún puedes correr, si quieres, o montar en bicicleta también. Vamos a mantener una estrecha vigilancia sobre tu presión arterial, pero hubo tan pocos problemas con Ben, que yo me inclino a clasificar tu embarazo como de bajo riesgo, a pesar de las peculiaridades de tu historia reproductiva”.
“Sí, bueno…” Scully dijo, “hemos hablado de eso antes”.
“Desearía que todas mis mamás fueran tan saludables como tú”. Miró la carpeta que contenía los registros de Scully. “Ni siquiera un quiste ovárico. Asombroso”.
“Pero eso no cambia el hecho de que por todos los parámetros normales, yo debería estar en la menopausia en lugar de embarazada”.
“Dentro de los parámetros normales, sí. Pero no estás en la menopausia. No has mostrado ninguno de los síntomas de la misma, ni siquiera un sofoco. Yo me atrevería a suponer que lo que te permitió tener a Ben, en cierto sentido, te rejuveneció. Incluso diría que de haberlo deseado podrías haber tenido un bebé cada año durante los últimos diecisiete años. Así que fue bueno que hayas sido tan fanática con los anticonceptivos”.
“Sí”, murmuró Scully y sintió la mano de Mulder tensarse sobre la suya.
“Entonces”. Rebecca dejó las carpetas y cruzó las manos sobre ellas. “¿Has sentido ya alguna contracciones de Braxton-Hicks?”
“Todavía no”.
“Eso está bien. Muy bien. ¿Te acuerdas de cómo hacer los ejercicios de Kegel?”
“Sí”. A su lado, Mulder permanecía muy quieto, su rostro casi inexpresivo.
“Bien. Quiero que mantengas alta la ingesta de proteínas y hierro, has ejercicio regularmente y descansa mucho, nos veremos de nuevo en una semana. La próxima vez hablaremos acerca de sus preferencias para el plan del parto y programaremos un ultrasonido. Tengo algunas cosas para que tú puedas leer también, Mulder, de ser un futuro padre. ¿Todo bien?”.
“Muy bien”, dijo Scully y Mulder no dijo nada.
“Muchas gracias, Rebecca”
“Cuando quieras, Dana. Es bueno verte de nuevo, Mulder”.
“Sí”, murmuró Mulder y se levantó para irse como si su mente estuviera en otro lugar. Se quedó atrás, mordiéndose el labio inferior, mientras Rebecca y Scully se daban un abrazo para despedirse. Tomó los folletos que Rebecca le dio sin ni siquiera una sonrisa y Scully le miraba mientras se iban, desconcertada por su cambio repentino de comportamiento.
Está nervioso, pensó cuando salían del edificio, es sólo que esto le pegó, se dio cuenta que todo es real y está asustado. Le tomó la mano de nuevo y la apretó y él le sonrió fugazmente.
“¿Estás bien?”
“Sí. Claro”. Dijo automáticamente, “¿Tú estás bien?”
“Estoy mucho mejor ahora”. Apoyó la cabeza contra su brazo mientras caminaban. “Sin embargo es difícil de creer”.
“Sí”.
“Quiero hacer algo para celebrar. Esta es una noticia maravillosa”.
“Sí,” dijo él de nuevo y ella lo miró y le apretó la mano otra vez.
“¿Sabes?”, dijo vacilante, “si deseas alguien con quien hablar, la clínica patrocina un grupo de apoyo para futuros padres. No estaría mal, Mulder”.
“Yo no necesito hablar con nadie”, dijo.
“Está bien estar nervioso”
“No estoy nervioso”. Se detuvo, le puso las manos sobre los hombros y la besó muy tiernamente en la frente. “Te amo más que a nada. ¿Sabes eso, no?”
Scully asintió con la cabeza, sonriéndole. “Lo sé”.
“Eres una buena madre”, dijo en voz baja. “Eres una amante tierna. Tú eres todo lo que un hombre podría pedir. No debería estar sorprendido-“. Se interrumpió y apretó sus labios brevemente en la cabeza de ella.
“¿No deberías estar sorprendido de qué?”
“Oh -simplemente- tu, cuidando de mí y de todos los demás. Es mi turno de mimarte ahora, ya sabes”.
“Puedes mimarme tanto como quieras, yo no voy a detenerte”, dijo, el suspiró, le acarició el cabello por un momento y la besó en la frente de nuevo.
“Vamos a casa. Quiero estar en casa”.
Empezaron a caminar de nuevo y a Scully le parecía que él se aferraba a ella más fuerte de lo habitual y era más reacio a dejarla ir.
“Eres muy dulce por preocuparte tanto”, le dijo mientras encendía el carro y él se limitó a sonreír de nuevo brevemente y a mirar por la ventana.

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