[The Fall] Dark Descent 1×01


Foto: grande-caps.livejournal.com

The Fall ha sido una serie que hemos esperado por tanto tiempo que ver su primer episodio tal vez supo a poco. O a mucho, según sea la perspectiva. Hasta la saciedad conocemos frases como ‘la historia de dos cazadores’ o ‘el juego del gato y el ratón’, o quizás ‘no es un quién lo hizo sino un por qué lo hace o si lo atrapan’. Teniendo el video en nuestras pantallas podemos decir que todas esas premisas son reales. Pero la serie va mucho pero mucho más allá.

La novedad de esta serie es el planteamiento casi a partes iguales entre los dos cazadores y las que, finalmente, serán las víctimas viéndolas rodeadas de sus seres queridos, amigos, colegas. Generalmente ‘conocemos’ a la víctima cuando ya es un cadáver y podemos conocer más o menos su historia de vida cuando se van declarando los hechos a medida que corre la investigación. The Fall invita a la audiencia a conocerlas antes, verlas como los seres humanos normales y corrientes que son y que llevan su vida dentro de sus rutinas establecidas y los nexos afectivos que mantienen. De alguna manera nos fuerzan a ser partícipes de la angustia y pena de verlos morir y lo que su ausencia crea en su entorno.

Pero esta no es la única forma en la que el espectador es involucrado con lo que ve. Desde la primera toma que aparece en pantalla, con la DSI Gibson ocupada en una de las más rutinarias tareas domésticas mientras transcurre el tiempo necesario para el uso adecuado de su mascarilla facial, desde ese mismo momento la audiencia se convierte en un voyeur. Los tiros de cámara han sido diseñados para darnos la sensación de estar mirando algo privado, algo que no deberíamos estar viendo, la íntima privacidad de Stella Gibson. Y a lo largo del episodio la cámara nos sigue arrastrando a ser mirones, voluntarios o no, para ir descorriendo los velos que rodean la trama y sus personajes.

Los dos cazadores, al parecer, comparten más semejanzas que diferencias. Los dos son fríos, meticulosos, determinados, depredadores, controladores. Incluso sus miradas y el tono de sus voces son muy parecidos, fríos, sin apegos. Escrupulosamente parecen llevar a cabo sus rutinas laborales, personales o de ocio. Cada una de ellas con la misma precisión. Y ese paralelismo es implícitamente conocido cuando se nos muestra a Gibson y Spector realizar actividades semejantes, también, desde el primer minuto, mirándose a sí mismos a los ojos frente a un espejo de baño con ambos curiosamente quitándose sus respectivas máscaras. O cuando él en su labor de consejero está reunido con una pareja y Stella inicia su supervisión al caso Monroe entrevistando a los detectives a cargo del caso. O Gibson haciendo unos largos en la piscina y Spector un jogging fuerte luego de sus horas de trabajo. Sin necesidad de una sola palabra las similitudes son establecidas por el lenguaje de las escenas descritas.

Paul Spector, consejero y padre de familia ejemplar. Una vida rutinaria con sus problemas y alegrías normales que esconde detrás a un peligroso y maligno psicópata que acosa sigilosamente a sus víctimas con el mismo denuedo con el que Gibson trata de resolver sus casos y atrapar a los criminales relegando, posiblemente a propósito, desarrollar una vida familiar estable.

Tanto Anderson como Dornan han creado dos personajes que fácilmente quedan impresos en la memoria. Dos estupendas actuaciones, muy personales y por tanto individuales pero que confluyen con naturalidad para convertirse en las dos caras de una misma moneda.

Ella, sobriamente vestida con faldas oscuras ajustadas, blusas blancas de seda y calzado de tacón alto. Su imagen denota profesionalismo pero también una cuidada feminidad. Sus gestos con el cabello, sus manos, la voz con claro tono de mando pero con educación y respeto a los subordinados. Él, como ya dijimos, un consejero para ayudar a los dolientes a manejar las pérdidas de sus seres queridos, con atuendos y gestos normales, ningún rasgo que sobresalga en forma distintiva, excepto quizás su mirada oscura y su falta de empatía en general. Alguien que perfectamente es como cualquier otra persona.

Pero las actuaciones de los protagonistas y el elenco de soporte tendría poco que apreciar si no está enmarcada en lo que es la realización de la obra. La cinematografía empleada, los tiros de cámara, cautelosos, solapados, en algunos momentos casi como temerosos de mostrar las escenas, ángulos amplios, usando la ciudad como otro elemento protagónico, o aquellos donde desde arriba nos muestra, cual casa de muñecas, el hogar de Paul y Sally-Ann. Otra vez incluyéndonos como observadores cercanos en la vida de la familia o quizás insinuando que el mal está ahí encima como nube de mala fortuna.

Y si las imágenes son perturbadoras la banda de sonido no se queda atrás. O mejor quizás la banda de ruidos. Notas únicas, acordes, sonidos sintetizados que se repiten y alargan arrastrando con ellas las sensaciones de peligro soterrado, de angustia sin saber bien por qué. Crujidos de puertas y pisos de madera que normalmente indican vida y normalidad nos inducen ahora a pensar en peligros o presencias desconocidas acompañados por el rítmico tic tac que semeja el latir de un corazón cada vez más acelerado. Todo en conjunto nos lleva a sentir una sensación de desasosiego incómoda y perturbadora. A medida que el episodio avanza en la lentitud de los primeros minutos, todas estas imágenes, sonidos y sensaciones nos van sumergiendo en una atmósfera de lento cocimiento como preparándonos para lo que sabemos que vendrá inexorablemente, pero aún así el minuto 59 nos encuentra angustiosamente incapaces de evitar el destino final de Sarah.

The Fall, creo, ha cumplido con las expectativas creadas, esperemos que mantenga el ritmo y la forma de este primer episodio. En los siguientes cuatro capítulos ya veremos, seguramente, desarrollarse las capas del contenido de los personajes y la historia dentro de lo que es la sociedad actual irlandesa. Connotaciones religiosas que ya hemos visto insinuadas en este episodio (mi Jesús es mejor que tu Jesús), políticas con separatistas (católicos) o unionistas (protestantes) en términos muy generalizados. La desconfianza del cuerpo policial local ante la llegada de la fría pero impecablemente profesional oficial superior que llega a revisar y corregir sus posibles errores. Todo eso conforma el ambiente en el que Stella Gibson tendrá que encontrar la forma de atrapar al asesino de Fionna, Alice y Sarah, todas ellas jóvenes mujeres profesionales. ¿Lo logrará?

Carl.

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2 comentarios sobre “[The Fall] Dark Descent 1×01

  1. Esta es otra buena perspectiva de la serie que no había leído. Sin duda me he spoileado más, pero agranda mis ganas de ver la serie!

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