Preparándonos para The Fall S2: Un review de la serie por Carl


 

Hoy vamos a conversar sobre The Fall. ¿Por qué? Porque después de 18 meses de espera tendremos la tan anhelada segunda temporada en nuestras pantallas. Bueno, no precisamente en nuestras pantallas, pero sí en las de RTE One, 9 de noviembre, y BBC Two a partir del 13 de noviembre.

The Fall es una serie que desde que fue anunciada despertó amplios comentarios en la prensa especializada y los aficionados. El tema a pesar de ser demás de común, un asesino serial suelto en una gran ciudad, traía además muchos otros elementos resaltantes, algunos muy perturbadores y otros rompedores del sistema de este tipo de show, como por ejemplo saber quién era el asesino desde antes de empezar a filmar la serie.

Se nos presentaron dos personajes igualmente atractivos físicamente y atrayentes en la complejidad de sus personalidades. Polos opuestos pero, como ya sabemos, los extremos se atraen.

Por un lado, Paul Spector, hombre joven en el inicio de su treintena, atractivamente  masculino, consejero psicológico profesional, esposo de una mujer igual de joven y profesional y padre de dos pequeños niños menores de 8 años. Y por el otro, Stella Gibson, una mujer en los alrededores de su cuarta década de vida, sensualmente atractiva, segura de sí misma  y su valía como brillante profesional en un campo tan masculino como es el policial y segura de su feminidad  y valía como mujer en lo personal.

Ya desde los minutos iniciales del primer episodio son mostrados tan similares y a la vez tan opuestos. Él, escalando a la propiedad de su nueva víctima elegida y ella realizando la muy poco glamorosa tarea de limpiar el baño de su casa. Sin embargo, ambos delante del espejo realizan el misma gesto, quitarse la máscara. Él, el pasamontañas encubridor y ella la máscara cosmética. Pero el gesto es simbólico en su máxima expresión. Quizá solo en la más absoluta intimidad, es decir, únicamente viéndose a través de sus propios ojos, ambos son capaces de verse tal como son. Sin excusa social o familiar de por medio.

Ya desde el inicio y a medida que discurría la serie llovían los comentarios de especialistas y espectadores sobre la violencia y contenido sexual de la misma. Algunos más ácidos que otros pero en gran parte se ha hablado de violencia gratuita hacia las mujeres y su contenido misógino.

Pero, ¿Es The Fall una serie violenta? ¿Misogina? ¿Qué hace tan perturbador el contenido y tema de la serie?

Veamos qué tenemos. Paul Spector como lo definimos antes es un hombre joven y de físico atractivo. Capaz de mostrar empatía hacia sus clientes y su dolor y sobre todo parece ser un esposo cariñoso y tierno padre. Pero tiene un lado muy oscuro y pervertido que lo ha convertido en asesino serial cuyo objetivo son mujeres jóvenes, morenas y profesionales exitosas. Sin embargo, si nos tomamos un rato para revisar los comentarios del público, críticos y del propio Dornan, vemos que la gente parece más inclinada a aceptarlo a él a pesar de ser asesino que a la misma DSI Gibson. Es decir, se preferencia al malo sobre el bueno de la trama. Eso poniéndolo en muy simples términos. Pero en The Fall nada es simple.

Entonces, ¿Qué hace a Stella Gibson ser incomprendida, incómoda y rechazada por algunos? Su evidente atractivo físico, su mentalidad feminista, su seguridad personal y profesional, ¿acaso juegan en su contra en esta especie de debate público entre ella y Spector?

Hace meses cuando GoT mostró escenas de violencia sexual, tales como una violación entre hermanos, el creador de la saga dijo, más o menos, que la violencia contra las mujeres ha existido desde el despertar de los tiempos y que mostrar eso en sus libros y la serie de televisión lo que hacía era ubicarse en esos parámetros. Y sí, estamos de acuerdo en que la violencia de género ha existido siempre, pero ¿Por qué somos capaces de aceptarla más o mejor, si está enmarcada en una historia de tiempos pasados aunque sea un universo alterno y somos reacios a verla y aceptarla en el marco de nuestras sociedades modernas y los tiempos en que vivimos? ¿Acaso da un poco de prurito moral entender que nosotros mismos. hombres y mujeres por igual, en muchas ocasiones somos causantes, directos o indirectos, de acciones y gestos que denotan esa violencia contra la mujer? 

The Fall a través de Stella Gibson nos enfrenta a temas desagradables, nos hace vernos a nosotros mismos como somos. Pensamos que somos capaces de gestos y acciones más valorables que deplorables pero en el fondo, de alguna manera, percibimos que no es así. En una sociedad donde la explotación sexual de adultos y niños es de gran valor comercial, venir a decir que esta serie es el peor ejemplo de violencia gratuita y discriminante contra la mujer es dar al tema un serio y amañado sesgo conceptual.

Que muchos reviews y comentarios resalten por encima de los rasgos humanitarios de Gibson su conducta sexual es ya discriminante y misógino. Exactamente lo mismo que dicen los que critican el contenido del programa. La serie, como Anderson misma afirma en una entrevista, se ha visto teñida en su totalidad por este elemento, el sexo, cuando es solo uno de los muchos componentes que conforman la  trama.

En algunos casos la gente parece ser más proclive a criticar que Stella decida pasar una noche de sexo con un extraño a que Spector acose, viole y estrangule a sus víctimas. Parece haber más empatía hacia el sadismo de Paul, aunque sea ‘creepy’, que hacia la concienciación humana de Gibson cuando enfatiza una y otra vez recordándonos que las víctimas son seres humanos normales, hijas, esposas, madres, hermanas y el dolor y trauma que su desaparición causa en sus familias y amigos y que ellas no son  simples números estadísticos u objetos a descartar. Se prefiere la deshumanización del criminal a la humanización de la oficial de policía.

Una y otra vez vemos reviews y entrevistas donde el tema central son las blusas de seda, las faldas y tacones de Stella y los estragos que su indumentaria causa entre los que la rodean. Pero ¿por qué tiene que ser así? ¿Por qué se tiene que vender la idea de que alguien, mujer u hombre, se vista de una manera atrayente para agradar a los demás y no por agrado y valoración propio? ¿Acaso Stella y, por ende las mujeres, deben vestirse desaliñadas para poder ser tomadas en cuenta y valoradas en su entorno profesional o personal? Conceptos e ideas tan sutiles embebidos en forma casi inocua en la vida diaria. Gillian ya hace un tiempo dijo que el sexismo estaba tan presente en todo que ya ni nos dábamos cuenta de su presencia. Y es la realidad.

Cuando inició el año pasado uno de esos elementos inquietantes de la serie precisamente fue esa sensación voyerista que imprimió desde la primera escena. No solo en el acoso de Paul a sus víctimas sino en el lenguaje de las cámaras y cómo nos introducían a los espectadores a ciertas escenas. El público se convirtió igualmente en un voyeur y de alguna forma fuimos partícipes de lo que iba ocurriendo.

En una serie ‘normal’ esos temas de violencia y discriminación sexual, misoginia y demás aparecerían imbuidos en las historias de los personajes pero sin pasar de esos límites. Veríamos quizá la actitud juzgante del entorno profesional de Gibson sobre su conducta sexual y las valoraciones que fueran pertinentes para los juzgadores y la juzgada y ya. Pero con esta serie de Cubitt vamos más allá. Precisamente por ese elemento voyeurístico del público, porque de esa manera nos hace ser una audiencia participe y como tal somos colocados de alguna forma en posición de ser juzgados también por nuestra conducta activa o no o por omisión. Nos vemos a nosotros mismos enfrentados a nuestros temores y vulnerabilidades. Las conductas aprendidas a través de nuestros entornos familiares y sociales. Nos vemos enfrentados a vernos con nuestros propios ojos sin tapujos sociales o familiares. Y eso es algo que no nos gusta hacer, nos incomoda, la mayoría de las veces.

The Fall no es una serie fácil. No está hecha para todo el mundo y no es precisamente por las imágenes de violencia palpable como asesinar a una mujer indefensa en el sitio donde debería sentirse más segura, sino por todos esos elementos que nos deja ahí a la vista, expuestos al escrutinio público y personal de esas conductas no solo aceptadas ampliamente sino también celebradas por muchos y nuestra aceptación de las mismas como algo normal y natural.

Pero, ¿Ha sido la serie planteada correctamente para que la gente la entienda de esta forma o hay una motivación detrás de esto? Cubitt ha negado enfáticamente que su idea sea misógina y una explotación comercial del tema sexual. Ha dicho que la serie fue creada como una disección social del tema -misoginia- y como tal nos deja expuestas cosas desagradables y perturbadoras. Stella Gibson, de alguna manera, viene a ser ese escalpelo moral que nos deja al descubierto la dualidad del ser humano, ese lado bueno y agradable socialmente aceptado pero a la vez nos refleja esas cosas que como colectivos sociales y como individuos  encontramos de mal gusto, desagradables o amorales. Matar es malo y desde niños se nos ha dicho eso. Pero parece que cuando una mujer decide pasar una noche con un extraño y satisfacer un deseo sexual es algo peor. Pero si lo hace un hombre es lo más normal del mundo, aunque sea casado o tenga una relación sentimental estable. Anormal sería que no lo hiciera. Eso es The Fall.

Otro de los aspectos que ha creado disgusto es la sensación de que las imágenes que muestran el trato post mortem de Spector con el cuerpo de sus víctimas es percibido como un tipo de sensualización pornográfica de la muerte. Cubitt, en una de las últimas entrevistas publicadas en la etapa de promoción de la nueva temporada, admitía que era posible que la gente tuviera esa sensación de disgusto porque la cámara hubiera permanecido un poco más de tiempo sobre el cuerpo. Anderson por su parte dijo que las imágenes solo mostraban lo que era la fantasía de Spector, colocando los cuerpos como si las víctimas posaran para él.

Los que seguimos una serie sobre un cierto canibal podemos entender esa parte de The Fall. Es la expresión de la psicopatía del asesino, que borra todo rasgo individual de la víctima y la recrea según su propia idea. Crea su tableaux. Y ese despliegue es lo que a veces le dice más a los perfiladores sobre el criminal que sus propios CV. Sin embargo, en The Fall podemos pensar que gran parte de esa sensación de disgusto o algo ‘creepy’, se produzca porque no tiene un mecanismo que explique el significado del mismo y se cree esa malinterpretación de lo propuesto. Tal vez un diálogo entre perfiladora y forense o de oficiales de policía hubiera dado a la audiencia un poco más de qué agarrarse para entender lo que se expone a través de las imágenes. Al final todo acaba siendo una cuestión de percepción. De cómo todos y cada uno de los que ven la serie perciben e interpretan las piezas que componen la compleja trama de The Fall. Esta es una serie que no da nada masticado y listo para deglutir. Está hecha para pensar y razonar lo que hay detrás de cada imagen y diálogo que se nos presenta.

Como ya dijimos se estrenará la segunda temporada el 9 de noviembre en Irlanda del Norte y el 13 en el Reino Unido. Pero a diferencia de la primera temporada su estreno en otros continentes no se hará esperar y es así que el 14 de noviembre se estrene en Australia y Canadá. Esperemos tenerla pronto también en las pantallas latinoamericanas.

The Fall es una serie para degustar y analizar lentamente, dejando que el significado de lo que nos expone permee en nuestra conciencia. Bienvenida de vuelta Stella Gibson, te hemos echado de menos.

 

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